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Los científicos coinciden sobre el peor día de la semana: no es el lunes, sino el martes, cuando desaparece el efecto del fin de semana y aumenta el estrés

Un estudio con más de 22.000 personas muestra que ese día es el que tenemos menos energía y mayor sensación de rutina.

persona deprimida en el sofa
Los científicos coinciden sobre el peor día de la semana: no es el lunes, sino el martes, cuando desaparece el efecto del fin de semana y aumenta el estrés |Envato
Antonio Montoya
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Durante años, el lunes ha sido considerado el día más duro de la semana. La vuelta al trabajo, el fin del descanso y la ruptura con el fin de semana han alimentado esa percepción colectiva. Pero esto no es así, ya que varios estudios científicos concluyen que el peor día de la semana no es el lunes, sino el martes.

Una investigación desarrollada por la London School of Economics (LSE), basada en más de 22.000 participantes, concluye que el martes es el día en el que las personas se sienten peor. El estudio utilizó una aplicación móvil llamada Mappiness, que recogía en tiempo real cómo se sentían los usuarios a lo largo del día, generando un mapa detallado del bienestar cotidiano.

Los resultados muestran que el martes es el momento en el que se produce un mayor descenso en el estado de ánimo. Es el día en el que aumenta el estrés, disminuye la energía y se intensifica la sensación de rutina.

Por qué el martes resulta más difícil que el lunes

A simple vista, el lunes parece el candidato lógico a peor día de la semana. Sin embargo, los investigadores señalan que este todavía conserva parte del llamado “efecto fin de semana”.

Esto significa que, aunque suponga una vuelta a las obligaciones, el lunes aún arrastra cierta inercia positiva del descanso, el ocio y la desconexión de los días anteriores. Esa sensación amortigua su impacto emocional.

El problema aparece el martes. En ese momento, ese efecto desaparece por completo. El cuerpo y la mente ya han asumido la rutina laboral, pero el siguiente fin de semana aún se percibe lejano. Esta combinación genera una sensación de desgaste más acusada.

Un descenso del ánimo que se prolonga varios días

El martes no es un caso aislado dentro de la semana. Otras investigaciones, como un análisis publicado en The Journal of Positive Psychology con cerca de 340.000 personas, señalan que el estado de ánimo tiende a caer entre el martes y el jueves.

Durante ese periodo, las personas reportan niveles más bajos de satisfacción y motivación. En cambio, el viernes y el sábado aparecen como los días más positivos, asociados al ocio, el descanso y la desconexión.

Según los expertos, esta evolución responde a un patrón claro: tras el impulso emocional del fin de semana, se produce una caída progresiva que alcanza su punto más bajo al inicio de la semana laboral real, que en la práctica se sitúa el martes.

La sensación de rutina como factor clave

Uno de los elementos que más influye en este fenómeno es la percepción de rutina. El martes es el día en el que las tareas pendientes se hacen más visibles y el tiempo parece avanzar más lentamente.

A diferencia del lunes, que tiene un componente de “inicio”, el martes carece de ese efecto psicológico. Tampoco ofrece la cercanía del fin de semana, lo que refuerza la sensación de que aún queda mucho por delante.

Los investigadores describen este día como un momento “vacío” dentro de la semana, en el que la motivación disminuye y las obligaciones pesan más. Esta percepción puede tener efectos reales en el bienestar, influyendo incluso en el estrés y la energía diaria.

Cómo afrontar el día más complicado de la semana

Aunque se trata de un patrón general, los expertos recuerdan que el estado de ánimo no es inmutable y puede trabajarse. Algunas estrategias sencillas pueden ayudar a sobrellevar mejor los días más difíciles.

Mantener una rutina estable, realizar actividad física o introducir pequeñas pausas durante la jornada son medidas que contribuyen a mejorar la energía y la concentración. También resulta útil dividir las tareas en objetivos más pequeños y alcanzables, lo que reduce la sensación de sobrecarga.

Además, aspectos como la alimentación, el descanso o el contacto social influyen directamente en cómo se percibe la semana. Incorporar elementos agradables, como escuchar música o planificar alguna actividad, puede cambiar la experiencia de esos días más pesados.

La ciencia apunta así a una idea clara: el peor día de la semana no siempre es el que parece. Y, en muchos casos, es el martes cuando el desgaste se hace más evidente, justo cuando la rutina se instala por completo y el próximo descanso aún queda lejos.