Romper con los estereotipos laborales cuesta trabajo a veces, sobre todo en ciertos sectores más técnicos cuyas plantillas de empleados han estado dominadas por hombres desde sus inicios prácticamente, como pueden ser la electricidad, la fontanería o la construcción.
Y es que la electricidad y la automatización industrial siguen siendo empleos en los que la mayoría de sus trabajadores son hombres, ya sea porque se les orienta más desde pequeños hacia ese tipo de trabajos o porque las propias empresas no suelen admitir o abrirse a contratar mujeres. Es por eso que casos como el de Paula Bermúdez contrastan y hasta llaman la atención, una mujer de 34 años que se estableció como la única electricista mujer de su taller en Asturias, según detalla en una entrevista concedida al diario La Nueva España.
De la gestión ambiental a los cuadros eléctricos
Según cuenta, Paula llegó desde Colombia y tuvo que reinventarse al no poder convalidar sus estudios de técnico de control ambiental. Necesitaba trabajar, por lo que apostó por formarse en la automatización industrial, algo que desde pequeña le llamaba la atención. Tras hacer las prácticas en la empresa Electroastur, la contrataron directamente.
Ella misma se encarga de desmontar los mitos que rodean a este trabajo. "La gente piensa que ser electricista es poner focos, pero hay muchas áreas dentro de la profesión. Yo, por ejemplo, hago armarios eléctricos y manejo radiales, taladros, máquinas elevadoras", detalla sobre su rutina como cuadrista, un trabajo muy dinámico donde "todos los días se presentan cosas nuevas y diferentes".
Un mensaje de fuerza frente a las barreras
Asimismo, los comienzos no resultaron sencillos y su propia familia sintió algo de miedo inicial. "Mi papá me decía que tuviese cuidado con la corriente", recuerda. Sin embargo, su empeño superó cualquier obstáculo y hoy se siente plenamente valorada por sus compañeros varones. "Yo me siento muy respaldada en la empresa, que también ha dedicado tiempo en formarme para llegar hasta aquí", reconoce con agradecimiento.
Paula comprobó que los límites muchas veces nos los ponemos nosotros mismos y por eso aprovecha para animar a otras chicas a probar suerte en este sector. "Venimos de una cultura en la que las mujeres no pensamos en este tipo de trabajos, pero es un área en la que podemos estar también. No somos conscientes muchas veces de hasta dónde podemos llegar", asegura totalmente convencida.