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Cristina Moya, albañila desde hace 20 años: "Separada y con 2 hijos, gracias a este trabajo yo he podido sacar a mi familia adelante"

Esta trabajadora andaluza cuenta cómo se ha hecho un hueco en un sector tan duro superando prejuicios y hasta montando su propio negocio.

unos ladrillos en una obra y Cristina Moya alicatando
Cristina Moya, albañila desde hace 20 años: "Separada y con 2 hijos, gracias a este trabajo yo he podido sacar a mi familia adelante" |Canva/La Voz de Galicia
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Meterse a trabajar en la construcción siempre ha sido un desafío enorme por la tremenda dureza física del oficio. Si además de lo duro que puede llegar a ser le sumamos que tradicionalmente ha sido un mundo dominado por hombres, dar el paso necesita el doble de valentía. Y sino que se lo digan a Nerea, un caso de albañila que también comenta lo que le costó al principio que la tomaran en consideración solamente.

Para conocer de primera mano esta realidad, qué mejor que la historia de Cristina Moya, conocida por la gente como Kiki. Esta profesional lleva más de 20 años alicatando baños y cocinas, demostrando que por más que la sociedad lo clasifique como un oficio de hombres, en esto de hacer mezcla y poner ladrillos no hay género.

Una vocación pura frente a las barreras

Tal y como cuenta ella misma, pudo comenzar gracias a una oportunidad que no ha querido desaprovechar bajo ningún concepto. "Era muy jovencita. Tenía 22 o 23 años, pero ya era madre y me surgió la oportunidad de poder estar dos años en una escuela taller", recuerda sobre sus primeros pasos. Así, dejó su empleo anterior en una guardería y empezó a trabajar en la construcción. "Siempre me gustó la obra. Yo quería aprender algo para construir", dice sin tapujos.

Sin embargo, los encargados no se lo han puesto nada fácil, ya que "cuando era más joven y me presentaba a una obra, no me querían dar trabajo", recuerda, debido a que los jefes no se fiaban y pensaban que los demás peones se iban a entretener mirándola por allí con las herramientas.

Llegaba a las obras y se pensaban que era la limpiadora

Por otro lado, ser la única chica entre decenas de obreros ha dado pie a situaciones muy surrealistas. "Tengo mil anécdotas. De llegar a trabajar a la obra y que no me dejaran entrar porque pensaban que era la limpiadora", cuenta Cristina.

A veces incluso la confundían con la inspectora. "O también se pensaban que era de riesgos laborales y que me presentaba allí a ver si tenían todo en orden", explica entre risas. Entonces, la única forma de callar bocas ha sido trabajando más duro que nadie. Por lo que, a base de poner azulejos perfectos, logró que la aceptaran al cien por cien. "Pero una vez que me veían trabajar, ya empezaban a tratarme como una más en la obra", asegura.

Ella desde luego no oculta que se trata de una profesión donde te puedes ganar bien la vida si eres constante. "Separada y con dos hijos, gracias a este trabajo yo he podido sacar a mi familia adelante", destaca. Echando un vistazo a las cifras del sector, la albañila señala que "cuando dejé de trabajar para empresas, el sueldo medio de un alicatador estaba en unos 1.700 euros netos". Hoy en día faltan muchísimas manos en el sector de la construcción, algo que ella sabe y por eso invita a que los jóvenes prueben suerte en él.

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