Los horarios partidos siguen siendo una de las condiciones más criticadas dentro de la hostelería. Entrar por la mañana, parar unas horas y volver por la tarde hasta el cierre puede hacer muy difícil organizar la vida personal, especialmente cuando no existe una hora fija para terminar la jornada.
Así lo explica Jorge Burgos, hostelero y creador de contenido en TikTok, que asegura haber pasado 15 años trabajando con este tipo de turnos. “El horario partido te parte la vida, literalmente”, afirma. Según recuerda, hubo etapas en las que trabajaba “de 10 a 16 y de 17 a cierre”, aunque ese cierre no siempre tenía una hora concreta.
Una situación que no solo genera críticas entre los trabajadores. De hecho, actualmente se están recogiendo firmas a través de una petición dirigida al Gobierno para acabar con la jornada partida en España y avanzar hacia horarios que faciliten la conciliación.
El problema de no tener una hora fija de salida
Jorge explica que uno de los principales problemas era precisamente no saber a qué hora terminaría de trabajar. “El cierre es hipotético. Puede ser a las 11, puede ser a las 12, puede ser a la 1”, cuenta. Recuerda además una frase que escuchó repetidamente durante años cuando preguntaba cuándo cerraba la cocina: “Hasta que haya clientes”, asegura que le respondían.
“Trabajar en horario partido es literalmente darle tu vida a un empresario y dejar que haga lo que quiera con ella”
Para él, esta forma de organizar los turnos hacía prácticamente imposible saber cuánto duraría realmente la jornada y, después de años trabajando así, considera que el problema no está únicamente en trabajar muchas horas, sino en no poder organizar el resto del día. “Me partes la vida”, resume al referirse a este tipo de horarios.
Ahora trabaja de 8 a 17 horas
Jorge asegura que actualmente sigue trabajando en hostelería y que continúa teniendo jornadas exigentes, pero destaca que ahora puede organizar mucho mejor su tiempo. “Yo trabajo también de 8:00 a 17:00 y trabajo en un restaurante”, explica. Aunque reconoce que algunos días termina trabajando más horas, valora especialmente poder tener las tardes libres en las que “puedes hacer vida personal, social, puedes hacer vida”.
Para el hostelero, esa diferencia en la distribución de la jornada puede ser más importante que el propio número de horas trabajadas, ya que permite saber cuándo empieza y cuándo termina el día laboral.
“Si quieres ganar dinero, te puedes hacer de oro”
Jorge también reconoce que trabajar muchas horas puede ser una decisión personal cuando existe una compensación económica. Según explica, hay puestos en los que el trabajador puede ganar mucho más si cobra por horas y decide asumir jornadas más largas.
“Si quieres ganar dinerito, estás todo el día trabajando y, como te pagan por hora, te vas a hacer de oro”, afirma. Eso sí, bromea con el coste físico de mantener ese ritmo: “Tu espalda también se va a hacer de oro”. En su caso, asegura que prefiere alternar épocas de mucho trabajo con otras más tranquilas. “Yo este verano me voy a matar a trabajar, pero es porque quiero dinero”, explica.
Según Jorge, la diferencia está en poder elegir. Durante el verano está dispuesto a aumentar su jornada para ahorrar más, pero en los meses de invierno prefiere reducir el ritmo. “En invierno, tranquilito, 30 horitas, tengo de sobra. Y en verano, hostión a trabajar y hacer dinero”, afirma.
Para él, la cuestión se resume en encontrar un equilibrio entre ingresos y calidad de vida. “Tú verás lo que haces, en ti depende”, concluye, defendiendo que trabajar muchas horas puede compensar si es una decisión propia, pero no cuando el horario hace imposible tener vida fuera del trabajo.

