El Ministerio de Trabajo ha cerrado la puerta a una nueva revisión del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de cara a la mitad del año. El secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, ha confirmado en declaraciones a NoticiasTrabajo que, aunque el artículo 27 del Estatuto de los Trabajadores contempla legalmente una revisión semestral en caso de ser necesario, actualmente no se dan las circunstancias económicas para activarla.
“La inflación está apenas un punto por encima de lo que subió el salario mínimo interprofesional en el inicio del año. Por lo tanto, no hay ahora mismo las circunstancias de escalada inflacionaria que permitieran esa revisión semestral del SMI”, ha aclarado.

De forma muy gráfica, Pérez Rey ha señalado que, debido a la moderación de la inflación, aplicar la fórmula de revisión en este momento se traduciría de forma cruda en “una subida de 1 euro”, algo que a ojos del Gobierno “obviamente no tendría mucho sentido”. El foco del Ejecutivo se desplaza ahora hacia el verdadero lastre de las economías domésticas: la contención del precio de la vivienda y la prórroga de los alquileres.
“No hay circunstancias que permitan una revisión del SMI”
El argumento central del Ministerio es que las medidas urgentes anticrisis aplicadas para combatir las consecuencias de la invasión de Ucrania han funcionado correctamente. Tras la última subida decretada en febrero con efectos retroactivos a enero de este año, el salario mínimo se situó en los 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas (equivalente a 1.424,50 euros si se prorratean las pagas extras). Esto supuso un incremento del 3,1% del SMI.
¿Por qué es este importante? Como la inflación se encuentra actualmente apenas una décima por encima de lo que se subió el SMI a principios de año, la brecha de poder adquisitivo es mínima en términos macroeconómicos, lo que hace inviable justificar una nueva mesa de diálogo social para un incremento insignificante.
“Es imprescindible seguir vigilando cómo se comportan los precios”
A pesar de que la tasa de inflación general muestre contención, el Ministerio de Trabajo reconoce que se debe seguir vigilando de cerca el comportamiento de los precios para evitar que los trabajadores pierdan capacidad de compra. Y es que el ciudadano promedio sigue sufriendo una pérdida de poder adquisitivo por “goteo” debido a tres sectores que continúan disparados.
“Es imprescindible seguir vigilando cómo se comportan los precios. Es imprescindible, y se lo digo con todo el compromiso, que esa repercusión en los precios no se cifre en pérdidas de poder adquisitivo para los trabajadores y las trabajadoras de nuestro país. Y es imprescindible seguir apostando por medidas que contengan esos precios”, ha precisado el secretario de Trabajo a NoticiasTrabajo.
La vivienda, el precio que “realmente afecta”
Al hilo de lo anterior, la mano derecha de Yolanda Díaz ha manifestado que la prioridad ya no es aumentar los salarios, sino intervenir de forma directa en el mercado inmobiliario, en máximos históricos. El precio medio de la vivienda en venta se ha encarecido casi un 17% interanual, alcanzando los 2.795 €/m² sin dar muestras de agotamiento.
En la cima de la tabla, Baleares lidera el encarecimiento con un precio medio que ronda los 5.285 euros por metro cuadrado. Le sigue de cerca la Comunidad de Madrid, que también rompe récords con un máximo de aproximadamente 4.739 €/m2. En una posición intermedia pero manteniendo una clara tendencia al alza se encuentran Euskadi, con una media de unos 3.546 €/m2, y Cataluña, donde el metro cuadrado se sitúa en torno a los 2.923 €/m2.

El encarecimiento, tanto de la compra como del alquiler (tensionado por la falta de oferta), crece a un ritmo infinitamente superior al de los salarios medios. Por ello, Pérez Rey insiste en que el Ejecutivo debe centrar sus esfuerzos legislativos de urgencia en la contención de los alquileres, puesto que de nada sirve aumentar ligeramente el SMI si el coste de la vivienda devora de golpe todos los ingresos de las familias.

