Logo de Huffpost

Deniegan la incapacidad permanente a un conductor de autobús al que obligan a volver al trabajo pese a tomar antidepresivos y opiáceos: “No me veo apto para meterme a conducir un autobús”

El trabajador asegura que el tribunal médico no tuvo en cuenta parte de sus diagnósticos y ya ha recurrido la decisión del INSS.

conductor de autobus
Un conductor de autobús aleatorio |Envato
Fernando García Ferrer
Fecha de actualización:

Francisco, conductor de autobús en Barcelona, ha denunciado públicamente que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le ha denegado la incapacidad permanente pese a los problemas de salud que arrastra desde hace años y a la medicación que toma diariamente para soportar el dolor, una decisión que cuestiona porque asegura que no se siente en condiciones de ponerse al volante ni de reincorporarse a su puesto.

Durante su testimonio para el programa Y ahora Sonsoles, el trabajador ha relatado que lleva “varios años con problemas musculoesqueleticos” que han provocado que su estado físico vaya empeorando progresivamente y, en lugar de mejorar, necesita dosis más elevadas “para poder controlar un poco el dolor día a día”.

La clave, en su caso, está en la profesión que desempeña, ya que en una incapacidad permanente no se valora únicamente la enfermedad que padece el trabajador, sino si esas dolencias le impiden además realizar con normalidad las tareas fundamentales de su puesto habitual. Francisco no ocupa un empleo sin riesgo para terceros, sino que conduce un autobús interurbano entre Mataró y Barcelona, con pasajeros, carretera, autopista y ciudad.

Francisco explica que,  tras pasar por el tribunal médico en Barcelona, recibió una resolución que considera injusta porque “omiten mucha información y muchos diagnósticos”, explica. El conductor defiende que no tuvieron en cuenta muchos diagnósticos importantes a la hora de valorar su capacidad laboral, por lo que ya ha iniciado el proceso de reclamación.

francisco autobus sonsoles
Francisco durante su intervención en ‘Y ahora Sonsoles’

Hay que tener en cuenta que el tribunal médico es el órgano encargado de examinar los informes médicos y valorar si las limitaciones del trabajador le impiden seguir ejerciendo su profesión habitual antes de que el INSS resuelva si concede o deniega la incapacidad permanente. En estos procesos no basta con tener una enfermedad reconocida, sino que debe quedar acreditado cómo afecta esa dolencia al trabajo concreto que realiza, algo especialmente importante cuando se trata de un conductor de autobús.

Su tratamiento médico “es una bomba”

El conductor ha detallado además la medicación que toma actualmente, entre la que se encuentran analgésicos, antidepresivos y tramadol, un opioide utilizado para tratar dolores de intensidad moderada o severa. “Todo eso en conjunto es una bomba”, asegura, mientras reconoce que no se siente en condiciones de ponerse al volante de un vehículo de transporte público.

Su principal preocupación no se limita a las consecuencias para su propia salud, sino también la seguridad de los pasajeros, ya que teme que una posible limitación física o los efectos de la medicación puedan acabar provocando un accidente. “Yo no me veo trabajando con eso”, señala y lamenta que “si tuviese un accidente y falleciese o tuviese heridos, esa carga para mí aún sería peor”.

Francisco insiste en que toda la medicación que consume ha sido prescrita por médicos de la Seguridad Social y que dicha información figura en la documentación que presentó ante el tribunal médico. “No tengo ningún informe de ningún médico privado ni nada, todo es de la Seguridad Social”, explica.

Además, denuncia que en la valoración realizada no se habría reflejado que padece hernias cervicales que le presionan el cordón medular, una circunstancia que incrementa todavía más sus dudas sobre la posibilidad de volver a conducir un autobús.

El relato de Francisco sorprendió a varios colaboradores del programa, que cuestionaron cómo una persona que toma determinada medicación puede haber sido considerada apta para reincorporarse a su puesto de trabajo. Uno de ellos llegó a afirmar que le resultaba difícil entender la situación si, efectivamente, toda la información médica y farmacológica estaba recogida en los informes que evaluó el tribunal médico.

Otros casos en los que la Justicia dio la razón a conductores de autobús

Mientras espera conocer los siguientes pasos del procedimiento, Francisco insiste en que su caso no es aislado y asegura que conoce a otros trabajadores que han vivido situaciones parecidas tras pasar por el tribunal médico. Por eso, pide que estos procesos se revisen con más detalle y que se tengan en cuenta todas las limitaciones antes de decidir si una persona puede volver a trabajar.

De hecho, no es la primera vez que una incapacidad permanente relacionada con la conducción llega a los tribunales. NoticiasTrabajo ya recogió el caso de un conductor de autobús reconoció una incapacidad permanente absoluta al entender que sus patologías eran incompatibles con una actividad que exige conducir y garantizar la seguridad de terceros. Otro caso similar fue el de un conductor de 65 años que recuperó la incapacidad después de que la Seguridad Social se la retirara.