Conseguir una vivienda en plena naturaleza es el sueño de muchas personas, pero Alice, una emprendedora francesa de 30 años, ha ido un paso más allá. La joven ha comprado un lago de tres hectáreas con dos viviendas por 370.000 euros y su intención es convertirlo en un negocio capaz de generar 140.000 euros de ingresos anuales cuando el proyecto esté completamente desarrollado.
La idea surgió durante un viaje en furgoneta. “La primera parada que hice fue al lado de un lago. Me sentí tranquila y, en ese momento, pensé que para mi bienestar personal, sería genial tener algo así cerca de casa”, explica en una entrevista para el medio francés Le Figaro.
Compró el lago por 370.000 euros
Alice comenzó a buscar lagos en venta en 2024 y encontró uno situado en el departamento francés de Lot y Garona, al suroeste del país. Aunque inicialmente estaba anunciado por 398.000 euros, finalmente lo adquirió en 2026 por 370.000 euros, sin incluir los gastos de notaría.
La finca cuenta con dos viviendas: una de 70 metros cuadrados, que se ha convertido en su residencia habitual, y otra de 130 metros cuadrados, destinada a convertirse en un alojamiento compartido.
Para financiar la compra solicitó un préstamo de 300.000 euros y, posteriormente, utilizó parte de sus ahorros para comenzar las obras de rehabilitación, para lo cual contaba también con ayuda económica de su familia.
Recaudó 215.000 euros mediante financiación participativa
Como el presupuesto no era suficiente para desarrollar todo el proyecto, Alice optó por recurrir a la financiación participativa, un sistema mediante el que varias personas prestan dinero para impulsar una iniciativa a cambio de recuperar posteriormente su inversión con intereses.
Gracias a este método consiguió reunir 215.000 euros aportados por 48 inversores. “Creo que conocía al 70% de quienes participaron. El 30% restante me descubrió a través de LinkedIn e Instagram”, señala la emprendedora.
Un negocio basado en el turismo y el coliving
El objetivo de Alice no es únicamente vivir junto al lago, sino convertir el espacio en un lugar compartido que le permita generar ingresos. La joven reconoce que una de sus preocupaciones era sentirse aislada en el campo. “Soy muy extrovertida y muchas veces pensamos que, para estar rodeados de gente, hay que vivir en la ciudad”, afirma.
Por ello, la vivienda de 130 metros cuadrados se destinará a coliving, un modelo pensado para emprendedores, artistas o trabajadores que quieran alquilar una habitación durante unos días o incluso varios meses. “Buscamos emprendedores o artistas que puedan alquilar una habitación desde unas pocas noches hasta tres meses”, explica.
Además, ya ha comenzado a alquilar dos cabañas flotantes situadas sobre el lago a través de Airbnb y tiene previsto instalar tres tiny houses para ampliar la oferta de alojamiento turístico.
Coworking, eventos y una previsión de 140.000 euros al año
Entre sus planes también figura la rehabilitación de un antiguo hangar agrícola para convertirlo en un espacio destinado a sesiones de coworking, seminarios de empresa, formación y actividades deportivas.
“La idea es poder acoger sesiones de coworking durante el día o equipos que vengan a celebrar seminarios”, detalla Alice. El proyecto contempla una sala de formación, un gimnasio y, posiblemente, dormitorios para aumentar la capacidad de alojamiento.
Durante el primer año de funcionamiento, la emprendedora prevé ingresar unos 40.000 euros, ya que la actividad comenzó en abril de 2026. Sin embargo, una vez que todas las instalaciones estén terminadas, previsiblemente en 2028, espera alcanzar unos 140.000 euros de ingresos anuales, procedentes de todo lo anteriormente mencionado.
Para Alice, el proyecto supone cumplir un sueño personal sin renunciar al contacto con otras personas. “Ese sueño lejano de comprar un lago ha terminado siendo posible sin tener que aislarme sola en el campo ni perder mis vínculos sociales”, asegura. “Puedo disfrutar de la naturaleza y, al mismo tiempo, crear un lugar donde exista una verdadera vida en comunidad”.