Independizarse y comenzar una nueva vida es el sueño de muchos jovenes, pero este se complica en muchos caos cuando se sufre alguna enfermedad. Es lo que le ha pasado a una joven con australiana con epilepsia que decidió instalar una casa prefabricada en el jardín de sus padres para poder independizarse. Pero su sueño se ha convertido en una pesadilla, porque su nueva vivienda ha terminado con amenazas de multas, órdenes de retirada y una minicasa de más de 78.000 euros convertida en un simple trastero en el jardín de su padre.
La joven y su padre compraron la casa prefabricada en 2023 con la intención de instalarla en la parcela familiar. El objetivo era que la joven pudiera ganar independencia sin alejarse del entorno que necesita debido a su estado de salud. “Ha sido absolutamente horrible tener que lidiar con esto, especialmente porque involucré a mi padre”, explicó la joven en ABC News.
Sin embargo, la situación cambió después de que un vecino presentara una queja ante el ayuntamiento. A partir de ese momento, las autoridades locales comenzaron a exigir la retirada de la vivienda, argumentando que no cumplía la normativa urbanística aplicable. Algo que tambien puede ocurrir en España, como en este caso en el que la Audiencia Provincial de Córdoba, en el que un padre fue multado y obligado a retirar la casa prefabricada que instaló para su hijo.
El ayuntamiento amenaza con una multa de 30.000 euros
El conflicto ha dejado a la familia atrapada en un limbo legal, y es que aunque la legislación de Australia Occidental permite vivir temporalmente en minicasas sobre ruedas en terrenos privados con autorización municipal, el ayuntamiento considera que esta estructura no es una “tiny house” temporal, sino una vivienda auxiliar permanente. Eso implica cumplir requisitos urbanísticos y de construcción mucho más estrictos y costosos.
Además el consistorio ha advertido al padre, de 67 años, de que podría enfrentarse a multas de hasta 50.000 dólares australianos, unos 30.000 euros, si la minicasa continúa instalada en la parcela.
“No puedo soportar un golpe así, y no sé qué hacer”, aseguró el padrehombre. “Ha sido increíblemente estresante”.
Este explicó además que utilizó parte de su fondo de jubilación para ayudar a comprar la vivienda de su hija y reducir la hipoteca de su propia casa.
La familia intentó vender la minicasa cuando comenzaron los problemas con el ayuntamiento, pero asegura que todas las operaciones terminaron frustrándose al explicar la situación legal a los posibles compradores. “Somos gente honesta, no queremos cargar a nadie más con esto”, afirmó.