Cerrar una terraza no depende únicamente de que el propietario quiera tener mas espacio o de que la comunidad de propietarios apruebe el cerramiento. Y es que aunque la junta dé permiso, se debe comprobar también si se necesita licencia urbanística, declaración responsable o autorización municipal, ya que de lo contrario ese vecino puede enfrentarse a sanciones, multas e incluso a una orden de demolición.
Así lo ha explicado Miguel Fernández, administrador de fincas colegiado por el Colegio de Administradores de Fincas de Madrid, en un vídeo publicado en sus redes sociales. El experto advierte de que “muchos propietarios creen que con el permiso de la comunidad ya pueden cerrar la terraza. ¡Error!”.
Lo primero que recuerda Fernández es que el cerramiento de terrazas sigue siendo uno de los asuntos que más conflictos genera dentro de las comunidades de vecinos, ya que aunque la terraza sea de uso privativo, no siempre puede modificarse libremente. El administrador explica que “aunque la terraza sea de uso privativo, la fachada, la estética exterior y determinados elementos estructurales del edificio suelen tener consideración de elemento común”. Por eso, cuando el cerramiento altera la configuración exterior del inmueble, será necesario contar con autorización de la comunidad, pero esto no legaliza el cerramiento.
El permiso de la comunidad no legaliza por sí solo el cerramiento
Hay que tener en cuenta que a la hora de cerrar una terraza, la autorización de la comunidad y el permiso del Ayuntamiento son dos trámites distintos, y aunque la comunidad apruebe la obra, no significa que el cerramiento cumpla automáticamente con la normativa urbanística municipal.
“Además del acuerdo comunitario, normalmente hace falta una licencia urbanística, una declaración responsable o autorización municipal dependiendo del ayuntamiento y del tipo de actuación que se vaya a realizar”, aclara el administrador.
Los ayuntamientos de muchas localidades ponen límites a estos cerramientos en las fachadas exigiendo que tengan cierta uniformidad estética, prohibiendo incluso algunos tipos. Por tanto, un vecino puede tener el visto bueno de la comunidad y, aun así, encontrarse con que el Ayuntamiento no autoriza la obra.
En este sentido, Fernández advierte de que “aunque la comunidad apruebe el cerramiento, el Ayuntamiento puede sancionar igualmente, imponer multas y/o exigir la demolición incluso de esa terraza construida”.
Por este motivo, antes de iniciar cualquier obra de este tipo, el propietario de la vivienda deberá revisar los estatutos de la comunidad, consultar al administrador, pedir autorización a la comunidad y comprobar en el Ayuntamiento qué permiso necesita, para evitar sanciones y problemas que pueden llegar incluso a suponer deshacer el cerramiento.