En plena era digital, donde las tabletas y los ordenadores portátiles dominan cualquier mesa de oficina, ver a alguien abrir un cuaderno y sacar un bolígrafo durante una reunión puede parecer una estampa del siglo pasado. Sin embargo, la ciencia acaba de dar la razón a los amantes del papel: no están desactualizados, sino que están utilizando una herramienta mental muchísimo más potente que cualquier teclado.
Diferentes investigaciones en psicología y neurociencia han desmontado el mito de que lo digital siempre es mejor. Los datos demuestran que, mientras el ordenador nos invita a registrar la información de forma pasiva y automática, el papel activa el pensamiento crítico, la memoria y la capacidad de analizar los problemas con mayor profundidad.
El papel obliga a “pensar”
El motivo de esta diferencia es puramente biológico. El estudio más famoso sobre este tema, realizado por las universidades de Princeton y UCLA (EE. UU.), descubrió que cuando tecleamos en un ordenador lo hacemos tan rápido que tendemos a transcribir palabra por palabra todo lo que escuchamos, sin prestar verdadera atención. Nos convertimos en meras máquinas de escribir.
En cambio, como escribir a mano es físicamente más lento, el cerebro se ve obligado a realizar un esfuerzo extra. Al no poder apuntarlo todo, la mente tiene que seleccionar lo más importante, resumir, conectar los datos y reformular las frases con palabras propias antes de plasmarlas en el papel. Como resultado, las personas que usan bolígrafo obtienen puntuaciones mucho más altas cuando se les pide analizar conceptos o resolver problemas complejos. El teclado se queda en la superficie; el bolígrafo profundiza.
La prueba del escáner: el cerebro se activa con el bolígrafo
Los análisis médicos más modernos apoyan esta teoría. Un estudio de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología utilizó electroencefalogramas para ver qué pasa dentro de la cabeza en ambos casos. Los resultados fueron claros: al escribir a mano se activan redes neuronales masivas y complejas por todo el cerebro, especialmente en las zonas encargadas de la memoria y el aprendizaje. Al pulsar teclas, la actividad eléctrica es muchísimo más pobre y localizada.
La conocida psicóloga de las redes sociales, Patri Psicóloga, explica el porqué de este fenómeno basándose en estos estudios: "Teclear solo implica las áreas visual y verbal. En cambio, el movimiento milimétrico y preciso de los dedos al dar forma a las letras con un bolígrafo, sumado al estímulo táctil del papel, activa también el área gráfica. Exige que compongamos la frase mentalmente antes de redactarla de nuestro puño y letra".
Además, la escritura manual ofrece otras ventajas prácticas en el día a día tales como la mejora de la memoria, textos más ricos, protege la ortografía y ejercita el cerebro.
Los expertos coinciden en que, aunque el teclado es imbatible en velocidad pura y comodidad para redactar documentos largos, el papel sigue siendo el rey absoluto a la hora de comprender y retener ideas difíciles.
Por ello, los psicólogos recomiendan no dejar morir esta costumbre y extenderla más allá del trabajo. "Les invito a que dediquen tiempo a llevar una agenda a mano, un diario, a apuntar sus pensamientos o incluso la lista del supermercado en un papel en lugar de en el móvil", aconseja Patri Psicóloga, quien también pide inculcar este hábito a los niños y jóvenes para que no pierdan la memoria ni la agilidad mental. Así que, en la próxima reunión, habrá que fijarse bien en quién lleva cuaderno, ya que su cerebro está procesando la información a un nivel que la tecnología no puede alcanzar.