El conocido economista y experto en inversiones Marc Vidal ha reflexionado en su canal de Youtube sobre la medida planteada por Bruselas según la cual las empresas estarán obligadas a dar un día de teletrabajo a la semana. La propuesta se hace en base a la crisis energética actual y a la necesidad de recortar gastos optimizando la jornada laboral de miles de empleados.
La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ya dejó clara su postura con la que se oponía a esta medida y ahora es el turno de viral que cuenta con más de un millón de seguidores. Comienza su intervención con fuerza, preguntando si se trata de una respuesta a la crisis o “¿es la crisis la excusa para hacer lo que ya habían decidido antes?” Y es que esta lógica de emergencia ya se ha repetido antes.
“La Comisión Europea pretende instaurar al menos un día de teletrabajo obligatorio a la semana en todas las empresas en las que sea posible”, comienza explicando y destaca el carácter imperativo de la medida. Cree, igual que la ministra de Sumar, que el problema no está en el teletrabajo en sí sino en el hecho de que se pretenda imponer. “Yo no digo que esté mal, lo que sí digo que está mal es que sea obligatorio”.
Teletrabajar debe ser una “elección de cada uno de nosotros”
El experto encuentra un patrón que se reporte siempre que aparece una crisis energética “Shock externo, medidas urgentes, normalización silenciosa de lo excepcional” y así se permiten cambios estructurales sin que ninguno de ellos entre a debate.
Para empezar, teletrabajar supone, para Vidal, un fuerte impacto económico para los empleados. “Puede ser una opción estupenda pero cuando es obligatorio las cosas cambian… el problema no es la medida sino la palabra que la acompaña: ‘obligatorio’”.
Muestra de ello es que la Confederación Europea de Sindicatos ha avisado de que el teletrabajo no puede trasladar la factura energética del empleador al empleado”, porque al cerrar la oficina, como asegura Vidal, la empresa ahorra. Pero esos gastos siguen estando presentes lo que pasa es que cuando se está trabajando en casa pasan al empleado que es quien asume el pago de “internet, la calefacción o la electricidad”.
“No se puede trasladar la factura energética del empleador al empleado”
El problema de que el teletrabajo sea obligatorio radica en que los gastos de ese día que no se va a la oficina, recaen sobre el empleado que se queda en casa. Esta propuesta, para Vidal, ha nacido de la urgencia y de ciudadanos “anestesiados” que aceptan las medidas sin preguntarse nada.
Lo importante es que cada persona sepa anticiparse a las crisis y esto se consigue “leyendo y haciendo preguntas incómodas”. Pone como ejemplo la actuación de la Unión Europea en medio de esta crisis, y destaca que la reacción se ha producido tarde.