Beatriz Guasch, comandante de Iberia: “Se siguen sorprendiendo al ver a una mujer en la cabina y podemos ejercer esta profesión igual que un hombre, o mejor”

Reclama normalizar la presencia de mujeres en el sector tras 34 años de carrera.

Beatriz Guasch, comandante de Iberia |RNE
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La aviación sigue siendo un sector muy masculinizado. Aunque la presencia de mujeres ha crecido en los últimos años, pasando de 160 en 2016 a 481 en la actualidad, según el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla), todavía son una minoría en las cabinas y también en otras profesiones aeronáuticas, como las relacionadas con el mantenimiento de los aviones. Pero la falta de referentes en el sector, el coste de la formación y la dificultad para conciliar explican por qué la brecha de género sigue siendo tan amplia

En el caso de Beatriz Guasch, que creció rodeada de aviones en la Academia General del Aire, en San Javier, y de niña pedía entrar en la cabina cuando viajaba con su familia, siempre supo que quería volar. “Verles cómo actuaban, ver los atardeceres y los amaneceres, me apasionaba cuando era una niña”, recuerda, según recoge RTVE.

Hoy, lleva 34 años pilotando aviones comerciales y es jefa de flota de corto y medio radio de Iberia. Cuando empezó, las mujeres eran el 2% de los pilotos de la compañía, mientras que ahora son el 7%, aunque ella pensó que el cambio iba a ser mucho más rápido. “No llegan chicas a las escuelas y por eso hay tan pocas mujeres piloto”, explica, lamentando que “se siguen sorprendiendo al ver a una mujer en la cabina, igual que pasaba antes”.

Una carrera marcada por prejuicios que todavía persisten

De esta manera, los comienzos tampoco fueron fáciles, ya que las mujeres piloto ni siquiera tenían uniforme propio y debían usar el de los hombres, aunque Beatriz asegura que sus compañeros siempre la trataron como a una más. 

También recuerda, mientras habla de su trayectoria profesional, uno de sus primeros vuelos. “Me subí al avión, yo era muy jovencita, el comandante estaba a punto de jubilarse y me dijo que nunca había volado con una mujer y que sabía que no le iba a gustar”, cuenta, aunque remarca que con el tiempo se hicieron amigos y él la pidió para su vuelo de jubilación. “Al final le gustó volar con una mujer”, señala.

“Hace poco tuve que decirle a un agente en tierra que aquí la comandante era yo y que se tenía que dirigir a mí porque soy yo la que toma las decisiones”.

Todavía hay muchas cosas que a Beatriz le siguen sorprendiendo, sobre todo algunas preguntas que hoy en día no se le harían a un piloto hombre, como si a ella le dejan aterrizar y despegar, justo lo que más disfruta de su trabajo, según apunta. “Aquí arriba, te olvidas de todo”, asegura, aunque reconoce que los madrugones y el ‘jet lag’ dificultan la conciliación. “Mis hijos alguna vez me han preguntado si no puedo ser una madre normal, de las que duermen en casa”, señala.

Una profesión que necesita más mujeres referentes

Así, para Beatriz, el objetivo no es destacar, sino normalizar las mujeres en este sector. “No queremos sobresalir, lo que queremos es que se normalice porque podemos ejercer esta profesión igual que un hombre, o mejor”, sentencia.

La falta de referentes sigue siendo una de las claves. Desde Sepla recuerdan que durante años la aviación estuvo muy ligada a la formación militar, a la que solo accedían hombres. En su caso, Beatriz encontró su referente en Bettina Kadner, la primera mujer en la aviación comercial española y europea. “La veía a ella y ahí supe que las mujeres podían ser piloto igual que los hombres”, concluye.

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