Abdelilah, autónomo marroquí que trabaja de albañil en España: “En las reformas se gana más, te puedes sacar 10.000 euros limpios al mes”

Aunque llegó a España con la idea de trabajar como cerrajero, empezó en el mundo de la construcción donde se ha hecho un hueco.

Una persona aleatoria trabajando de albañil |Envato
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Cada vez es más fácil encontrar casos de personas migrantes que vienen a España y empiezan a trabajar en los oficios tradicionales que los jóvenes de aquí no quieren ni ver, ya sea por su dureza, sus malos horarios o porque en su día se instaló la idea de que había que estudiar una carrera universitaria y trabajar sentado en una oficina. Especialmente en la construcción, un sector con una gran falta de relevo generacional en España, esto es bastante habitual. Andrés Tavera o Fabricio son algunos ejemplos de ello.

Si a esto se suma que la población extranjera asentada en España cada vez es mayor, con más de 10 millones de residentes actualmente según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), pues se entiende aún mejor. Además, dentro de los países de procedencia de los inmigrantes en España, uno de los que más destaca sin duda es Marruecos. De hecho ya son la mayor comunidad extranjera en España, con casi un millón de habitantes. La mayoría llegan para buscarse un porvenir, sobre todo laboral, en España, como el caso de Abdelilah, que es autónomo y trabaja de albañil.

Llegó a España en 1991 en parte gracias a su hermano, que llegó antes que él. “No pensé en mudarme a España hasta que mi hermano estuvo aquí en el año 1988. Eso fue lo que me convenció para venir a trabajar”, recuerda este albañil marroquí en una entrevista con Infobae. Aunque tenía la idea de trabajar de cerrajero, como en su país de origen, al final la vida le deparó otra cosa.

“En Marruecos tenía otro oficio, era cerrajero, pero en 1991 me vine a España, siendo joven”, relata.

Su primer trabajo en España fue en una empresa de construcción, un sector del que “no sabía nada”, dice. “Empecé primero trabajando de albañil, y después me pasé a otra empresa en la que estuvo mi madre, donde trabajé con ella. Ahí empecé a aprender, poco a poco, como peón”, recuerda.

“Empecé a ganar bien porque le echaba muchas horas”

La construcción en España lleva años apoyándose en mano de obra extranjera. Según los datos de la Seguridad Social, este sector ocupa el cuarto puesto entre las actividades con más trabajadores extranjeros dentro del régimen general, tanto por volumen total como por porcentaje. A finales de 2025, la construcción contaba con 243.480 afiliados de origen internacional, un 12,8% más que en 2024. De ellos, 50.781 procedían de países de la Unión Europea y 192.699 de otros países no europeos.

Abdelilah llegó a España para trabajar y empezó desde abajo, hasta conseguir algo de estabilidad, sin embargo el camino no fue fácil. “Me costó bastante, porque nunca había trabajado en este sector. Yo pensaba que iba a trabajar de mi oficio, pero no me gustó el horario de cerrajero de aquí, y me decanté por seguir trabajando en la construcción”, explica. Cuando llegó no tenía papeles, pero una de las primeras empresas en las que trabajó le ayudó a regularizar su situación.

Su progresión llegó a base de esfuerzo, muchas horas y constancia. “Empecé a ganar bien porque le echaba muchas horas. Había meses en que ganaba 3.000 - 4.000 euros; a veces llegaba a los 5.000, depende del tiempo que trabajara”, recuerda. Los fines de semana fueron una parte importante de esos ingresos extra: “Sábados, a veces domingos e incluso festivos. Pero estuve muy a gusto en esa empresa, duré muchos años y me trataban muy bien”.

“Tampoco me he hecho rico, pero sí gano para comer”

En 2006, después de más de diez años trabajando por cuenta ajena, Abdelilah decidió dar el salto y hacerse autónomo. La decisión le dio más independencia, aunque también trajo nuevas dificultades. “Ahora, aunque tampoco gano mal, me es más difícil encontrar arquitectos o aparejadores con los que trabajar y hacer reformas. Aunque con los que trabajo habitualmente, siempre me llaman porque se fían de mí y me conocen”, señala el albañil, que insiste en que en este oficio la confianza es fundamental.

En España, el sueldo medio de un albañil suele estar alrededor de los 1.600 o 1.700 euros brutos al mes, aunque la experiencia, la especialización y el tipo de trabajo pueden hacer que los ingresos suban por encima de los 22.000 o 25.000 euros anuales. Abdelilah explica que las reformas pueden dejar mucho más dinero, aunque no siempre hay continuidad: “En las reformas se gana más; a veces te puedes sacar 8.000 o 9.000 euros, e incluso 10.000 euros limpios al mes. Mi problema es que no cojo muchas obras, porque no tengo mucha gente de confianza”.

Aunque lo gana bien, Abdelilah nunca ha querido hacerse rico, sino vivir con estabilidad y ganarse el respeto en su oficio. “Tampoco me he hecho rico, pero sí gano para comer” afirma.

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