Los préstamos entre padres e hijos pueden parecer una forma sencilla de ayudar a comprar una vivienda, pero también pueden convertirse en un problema con Hacienda si no se documentan y se devuelven correctamente. Eso es lo que le ocurrió a un comprador frances que recibió 200.000 euros de su padre para adquirir el piso que quería, pero nunca llegó a pagar ninguna cuota.
Segun explica el notario Aurélien Geoffroy en el medio Figaro Inmobilier esto es un caso que ocurre con frecuencia. Un padre puede ayudar a su hijo mediante una donación o mediante un préstamo, pero al igual que pasa en el España, la diferencia es importante, y que si es préstamo, debe existir una obligación real de devolución.
En este caso, el hijo firmó un contrato de préstamo a 20 años, sin intereses, por el que debía devolver a su padre 833,33 euros al mes. Sin embargo, pasaron cinco años, el padre falleció y, al abrirse la herencia, se comprobó que el hijo no había realizado ni un solo pago.
Hacienda reclasificó el préstamo como una donación
El problema llegó durante la revisión fiscal en el que la adminsitracion tributaria comprobó que, pese a existir un contrato, no se había cumplido ningún calendario de amortización y no había señales de que el padre hubiera intentado recuperar el dinero.
Por ese motivo, el préstamo fue reclasificado como una donación. Según explica el notario, “hay que tener cuidado con la forma en que está estructurado”, porque no basta con firmar un documento si después no se cumple lo pactado.
Para que un préstamo familiar se considere real, debe incluir el importe prestado, la fecha de entrega del dinero, los plazos de devolución y, en su caso, el tipo de interés. Además, en Francia, los préstamos superiores a 5.000 euros deben declararse a la administración tributaria.
Pero el punto clave no está solo en el contrato, sino en demostrar que el dinero se está devolviendo de verdad. Un calendario irreal, pagos simbólicos o la ausencia total de cuotas puede llevar a Hacienda a considerar que en realidad se trataba de una donación encubierta.
Puede tener que pagar más de 27.000 euros
La consecuencia para el joven fue inmediata y es que al considerarse una donación, se aplicó el impuesto correspondiente. Tras la deducción de 100.000 euros, los otros 100.000 euros quedaron sujetos a tributación.
Según el cálculo del caso, el hijo tendría que pagar 18.194 euros en impuesto sobre donaciones y esa cantidad habría que sumar intereses de demora del 0,20% mensual y una posible sanción de hasta el 40% o incluso el 80%.
Con una penalización del 40%, el total podría ascender a unos 27.655 euros, pero si la sanción fuera del 80%, la cifra alcanzaría los 34.932 euros.
Además, el problema no sería solo fiscal. Si esa donación perjudica la parte de la herencia que corresponde a su hermano, este podría reclamar una reducción para recuperar lo que le pertenece legalmente.