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Un matrimonio pide la demolición de la piscina de sus vecinos porque le molestan los gritos de los niños cuando se bañan

Aseguran que la piscina estaba demasiado cerca de su vivienda y que cada verano sufrían molestias por el ruido de los hijos de los inquilinos.

Una familia en la piscina
Una familia en la piscina |Envato
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

El ruido es uno de los principales problemas entre vecinos, sobre todo en verano cuando se pasa más tiempo en las zonas exteriores de la casa o con las ventanas abiertas. Además la llegada el calor también implica usar la piscina, y lo que para unos es ocio y relax puede convertirse en una molestia para otros y es justo lo que ha pasado en Francia, donde un matrimonio ha llevado a los tribunales al propietario de la casa de al lado por los gritos de los niños al usar la piscina. 

Según la información publicada en el medio francés Figaro Inmobiler, en el año 2002 los vecinos del matrimonio hicieron una reforma en jardín, que en un principio se proyectó como una terraza con jacuzzi pero que finalmente terminó siendo una piscina. 

Aunque tenían permiso del ayuntamiento para hacerla, al matrimonio no les pareció tan buena idea el cambio de planes, ya que entendían que el nuevo uso afectaría directamente a su tranquilidad y a su intimidad.

El tribunal rechazó demoler la piscina por las molestias de los niños

El conflicto terminó en los tribunales donde el matrimonio alegaba que la piscina se había construido a 2,20 metros del límite de su propiedad, en lugar de los tres metros que, según ellos, exigía la normativa. Para ellos, esa cercanía implicaba estar expuestos de forma directa al ruido de los niños cuando jugaban en el agua, además de que terraza permitía una vista directa sobre su vivienda, por lo que pidieron al juez que ordenara la demolición tanto de la piscina como de la terraza.

El propietario demandado negó estos hechos y presentó un informe que contradecía la distancia indicada por sus vecinos. Además, reclamó 7.500 euros en concepto de daños y perjuicios, al considerar que el comportamiento del matrimonio había provocado que varios inquilinos abandonaran la vivienda.

Sin embargo, la justicia considera que el ruido provocado por niños que usan ocasionalmente una piscina durante el día forma parte de las molestias normales de vecindad y no puede considerarse, por sí solo, una alteración anormal que justifique una medida tan grave como la demolición.

Además, el tribunal entendió que el ruido no habría sido muy distinto aunque la piscina se hubiera construido unos metros más lejos. Por ello, rechazó ordenar su demolición y condenó al matrimonio a pagar 2.000 euros al propietario de la piscina en concepto de gastos legales.