Con la llegada del buen tiempo, muchas comunidades de vecinos empiezan a preparar la apertura de la piscinas comunitarias y, aunque es uno de los momentos más esperados cuando suben las temperaturas también uno de los que más obligaciones puede generar para la comunidad. Y es que abrir una piscina no consiste únicamente en limpiarla, llenarla de agua y fijar una fecha de apertura. Antes de que los vecinos puedan usarla, la comunidad debe comprobar que la instalación cumple con las condiciones necesarias de seguridad, higiene y funcionamiento.
Sobre esta cuestión ha advertido Enrique González, vicepresidente de EMPIA, la Asociación de Empresarios de Mantenimiento Profesional de Instalaciones Acuáticas, en la revista del Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMadrid). Según explica, la apertura de piscinas comunitarias requiere una planificación técnica rigurosa y el cumplimiento de varias obligaciones normativas.
Aunque estas obligaciones se explican en el caso de la Comunidad de Madrid, muchas de estas revisiones son habituales en la apertura de piscinas comunitarias en cualquier comunidad de vecinos. No obstante, los requisitos concretos pueden variar según la normativa autonómica o municipal aplicable.
Qué debe revisar la comunidad antes de abrir la piscina
Uno de los puntos más importantes es el tratamiento del agua. La comunidad debe asegurarse de que los equipos de desinfección están bien calibrados para que la dosificación de productos químicos sea la adecuada. Esto incluye cloro, reguladores de pH, alguicidas o sal, en el caso de piscinas con electrólisis salina.
También debe revisarse la instalación eléctrica y la depuradora debe adaptarse al mayor uso que tendrá la piscina durante la temporada, aumentando las horas de filtración diaria cuando sea necesario.
Otro error frecuente es limitarse a limpiar solo el vaso de la piscina, ya que también deben revisarse la zona perimetral, las canaletas de rebosadero, los desagües y, si existe, el vaso de compensación, que debe vaciarse, limpiarse y desinfectarse antes de la puesta en marcha.
Carteles, botiquín y análisis del agua
También hay que revisar el material de seguridad antes de la apertura de la piscina. En este sentido, el experto recuerda que la comunidad de vecinos debe comprobar que las escaleras, pértigas, salvavidas, botiquines y demás elementos obligatorios están disponibles y en buen estado.
Por otro lado, es necesario ajustar los niveles del agua, como el pH o el desinfectante, y recoger una muestra para su análisis, antes del 30 de mayo, cumpliendo con los requisitos sanitarios establecidos en la Comunidad de Madrid.
A esto se suma a poner a punto la cartelería exigida por la normativa, y es que la piscina debe contar con carteles visibles y actualizados donde figuren las normas de uso, el aforo, los horarios, la profundidad del vaso y otra información relevante para los usuarios.
Por último, Enrique González recuerda la importancia de coordinar correctamente a las empresas que intervienen en la piscina, como mantenimiento, limpieza o socorristas.

