Un hombre de 87 años todavía trabaja como escritor y profesor mientras que su hija, con 62 años, también es escritora y no piensan en jubilarse. Ambos ven en el trabajo algo más que un simple sueldo por lo que les aporta en su día a día. “Creemos que trabajar nos da un propósito”, resume la hija, respecto a sus planes de seguir trabajando después de la edad de jubilación.
Lorraine C. Ladish tiene 62 años y vive en Florida, lugar que muchos jubilados consideran ‘un paraíso’ pero que para ella no significa el fin de su etapa laboral. Es más, declara que le “resulta chocante” cuando la gente da por hecho que sus días de trabajo ya han terminado.
“Cada vez que alguien que conozco se jubila, se me revuelve el estómago. Es como si la jubilación fuera contagiosa”, declara en una entrevista concedida a Business Insider.
Una vida marcada por la creatividad y el trabajo
Lorraine proviene de una familia muy creativa y ambiciosa. En su historia, el trabajo y la inquietud intelectual siempre han estado presentes. Su abuelo, recuerda, “escribió libros hasta el día de su muerte”, y su padre, con 87 años, sigue en activo porque “el trabajo sigue dándole sentido a su vida”. Es, como ella misma lo define, “lexicógrafo, lingüista y profesor de inglés de toda la vida”.
Durante años tuvo su propia escuela de idiomas, pero cuando “el alquiler del local se disparó, la cerró” y decidió reinventarse. Hoy continúa dando clases “en línea o presenciales en los domicilios de sus alumnos”. Padre e hija no solo mantienen el contacto, sino también una conexión muy particular. “Hablamos por teléfono varias veces por semana”, cuenta, y aunque comparten lo personal, reconoce que “sobre todo, hablamos de los proyectos en los que estamos trabajando”.
Ese vínculo gira en torno a la creatividad. Lorraine le habla “del libro que quiero escribir” y él le envía capítulos de sus diccionarios “para que le dé mi opinión”. No es casualidad que lo tenga tan claro. “Ninguno de los dos puede imaginar la vida sin un proyecto creativo en marcha”, afirma, convencida de que para ambos “el trabajo siempre ha sido algo más que ganarnos la vida”.
El trabajo como motor más allá del sueldo
Su padre es el mejor ejemplo de esa filosofía. Ha compilado numerosos diccionarios y “continúa trabajando en ellos a sus ochenta y tantos años”. Ahora está centrado en “un diccionario fraseológico bilingüe que espera publicar en línea”, un proyecto que sigue moviendo con una constancia poco habitual. Lo presenta “incansablemente a universidades y publicaciones digitales”, incluso sabiendo que “el silencio es más común que el rechazo”.

Lorraine ha seguido un camino paralelo. Fue “escritora y autora de libros mucho antes de convertirme en creadora de contenido digital” y ahora dedica su trabajo a ayudar a otras personas “a envejecer de forma activa y con entusiasmo”. Es una etapa que le permite vivir con estabilidad y autonomía. Lo dice sin rodeos: “mi entusiasmo por compartir historias de perseverancia y superación no va a desaparecer”.
Para ella, el trabajo va mucho más allá del salario. Le aporta “estimulación intelectual, relevancia, una vía de expresión creativa y la oportunidad de adaptarme a la tecnología”. Además, trabajar por cuenta propia le da algo que valora especialmente. “Disfruto de mucha libertad”, explica, y eso se traduce en tiempo y energía para el teatro, el gimnasio, el yoga o viajar con su marido.
También encuentra espacio para otras facetas. Habla de “hacer terapia con mi perro para la comunidad” y de “estar presente para mis hijos”, como parte de una vida que describe como plena y equilibrada, construida a su medida.
Sin planes de parar: el propósito no se jubila
Cuando piensa en el futuro, Lorraine lo plantea de forma directa. “¿Por qué querría dejar de hacer algo que me resulta significativo?”, se pregunta. A sus 62 años, siente que “aún no he alcanzado mi máximo potencial” y que tiene “varios proyectos creativos en marcha”, desde escribir hasta producir contenido y preparar su próximo libro.
Lejos de pensar en retirarse, siente justo lo contrario. “Cuanto mayor me hago, más siento que tengo para ofrecer”, asegura, convencida de que la experiencia le ha dado una perspectiva más amplia. Incluso reconoce que “apenas ahora estoy empezando a comprender el poder de vivir de acuerdo con el propósito de vida de uno”.
No sabe cómo será su vida profesional dentro de una o dos décadas, pero hay algo que tiene claro. Siguiendo el ejemplo de su padre, “no me veo dejando de trabajar mientras mi trabajo siga dándome un sentido de propósito”.

