El jueves 12 de febrero de este año, el Ministerio de Defensa informaba en su página web de la participación del submarino S-81 ‘Isaac Peral’ en una operación OTAN considerada de alta intensidad. Zarpando desde Cartagena (Murcia) donde está una de las bases de Navantia, empresa que ha elaborado este modelo culmen de la tecnología naval, se ha centrado en la realización de ejercicios tácticos de alta velocidad.
De este modo, la Armada Española continúa con el adiestramiento de la tripulación, en la operación ‘Noble Shield’ que se desarrolla en el Mediterráneo. A bordo, militares altamente especializados, entrenados para vivir en condiciones extremas de poco espacio a bordo y ruidos continuos. Estar así, aislados, supone un ejercicio de exigencia mental porque viven aislados del exterior con todo calculado al milímetro.
El ‘Isaac Peral’ es el resultado de un trabajo exigente de Navantia, que lo ha fabricado para la Armada y que ha desplegado un enorme potencial tecnológico. Así, España se ha colocado entre los países capaces de crear estos submarinos, que como informa El Confidencial Digital, aúnan sigilo, autonomía y recursos avanzados para el combate.
El S-81 es la primera unidad de la nueva clase S-80 Plus, que entran con fuerza en detrimento de los Galerna y se espera que esta serie conste de cuatro submarinos de en torno a 81 metros de eslora y 3.000 toneladas de inmersión.
En la web de Defensa se explica que este submarino alcanza los 12 nudos en superficie y 20,5 en inmersión contando con una autonomía de 4.500 millas a 18 nudos. Pero además, dispone de un armamento potente compuesto por 6 tubos lanzatorpedos, torpedos seahake modelo 4, misiles Sub Harpoon bloque II y minas.
Cómo son las misiones del submarino ‘Isaac Peral’

Los submarinos cuentan con una gran capacidad ofensiva y además, son capaces de operar de manera encubierta durante largos periodos de tiempo. Esto quiere decir que los submarinos parten con la ventaja de que, cuando preparan el ataque, nadie les ve al encontrarse bajo el agua.
Participan en varias misiones como por ejemplo, proteger a la flota, inteligencia, reconocimiento y alerta a los demás efectivos, neutralización de posibles amenazas tanto en superficie como bajo el mar, infiltración en operaciones especiales, defensa de espacios marítimos o minado ofensivo.
Aunque lo que se destaca en todo momento es el valor humano de sus tripulantes, son 40 submarinistas repartidos en 8 oficiales, 15 suboficiales y 17 de marinería.
Fortaleza psicológica de los tripulantes
Uno de los factores que define a la tripulación de cualquier submarino es su fortaleza psicológica. Desde el momento en que se sube a bordo, el panorama cambia. De estar hiperconectados, se pasa a estar prácticamente aislados.
Las comunicaciones con el exterior se limitan y no hay luz natural por lo que, como ha explicado el comandante y capitán de corbeta Fernando Clavijo Rey-Stolle, el compañerismo es un valor fundamental. “La dotación es el principal motor de este submarino, los avanzados ejercicios en simuladores nos han permitido entrenar situaciones que previsiblemente encontraremos durante el despliegue, consiguiendo un elevado grado de preparación operativa”.

La vida bajo el mar está pensada para aprovechar al máximo el poco espacio del que disponen. Los camarotes son compartidos y reducidos, ya que cuando se diseñó siempre se tuvo en cuenta la importancia de optimizar el espacio.
A pesar de esto, existen áreas comunes destinadas al descanso y a los ratos de asueto de los tripulantes, aprovechables durante las misiones más largas.
Una pieza fundamental en la estrategia militar española
El S-81 se ha pensado para operar en misiones que requieran permanecer durante largos periodos de tiempo bajo el mar. Desde su entrega a finales de 2023, amadrinado por la princesa Leonor de Borbón, ha sumado más de 130 días de navegación y ha desarrollado pruebas cada vez más complejas.
De este modo, se puede considerar como una de las piezas clave de la defensa del país. Ahora, como ya se ha señalado, se espera completar el plan estratégico con la fabricación de cuatro unidades, S-81, S-82, S-83 y S-84 que permitirán despedirse de manera progresiva de submarinos como el S-71 Galerna.
Recientemente, en su participación en ‘Noble Shield’ se ha completado el segundo periodo de integración en las fuerzas de la OTAN, consolidando su incorporación al entorno operativo aliado.

