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Colocan placas solares sobre un lago y logran algo inesperado: se produjo energía cuando más se necesitaba

La instalación se realizó en un lago de Baviera y se emplearon paneles bifaciales capaces de generar energía tanto al amanecer como al atardecer, reduciendo la dependencia de baterías.

Placas solares sobre el agua
Colocan placas solares sobre un lago y logran algo inesperado: se produjo energía cuando más se necesitaba |Envato
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:
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Las placas solares se han convertido en el aliado perfecto para millones de familias de todo el mundo. La instalación es sencilla y gracias al empleo de energía renovable se puede ver cómo baja la factura de la luz todos los meses. Además, el de las fotovoltaicas es un sector que no deja de reinventarse y un ejemplo claro es lo que acaba de hacer la empresa alemana SINN Power GmbH que ha inaugurado en Baviera la primera planta fotovoltaica flotante con paneles solares verticales. 

Se trata de un proyecto experimental que busca resolver una de las dudas más frecuentes en la que coinciden muchos de los profesionales que se dedican a la instalación de placas solares. La concentración de la producción se produce en las horas centrales del día, que es precisamente cuando menos demanda eléctrica hay. 

La instalación está en el cauce de un río donde se ha formado una gravera de piedras redondeadas. Los expertos han colocado 2.500 móduos solares bifaciales repartidos en la estructura flotante. Puede alcanzar una potencia de 1,87 megavatios y suministra parte de la electricidad consumida por una industria cercana, en Starnberg. 

Innovar colocando los paneles en vertical

Placas solares situadas al lado de un bosque, sobre el agua. | Envato

Normalmente, los paneles solares suelen estar en posición horizontal y orientados al sur para captar las horas de más sol. Los módulos de esta nueva planta están en vertical, por lo que una cara da al este y la otra al oeste, de modo que atrapan la radiación solar durante las primeras horas de la mañana y al final de la tarde.

Se produce una curva con dos picos al día que coinciden con los momentos de más consumo eléctrico, cuando se suelen poner los electrodomésticos en las casas o las fábricas alcanzan su actividad máxima. 

Vistos los buenos resultados, esta tecnología se ha patentado bajo el nombre de Skipp, y pretende reducir de forma considerable uno de los costes más elevados asociados a las renovables, el de almacenamiento energético. En el sistema convencional de placas solares, el exceso de la producción que se da especialmente en horario de mediodía obliga a recurrir a las baterías para que parte de esa energía se traslade a las horas punta. 

Por qué se instalaron placas solares sobre el agua

La colocación de las placas solares sobre el agua es un plus en eficiencia. La superficie del lago es un reflector natural que devuelve parte de la luz a la zona de módulos bifaciales, en un fenómeno que se llama albedo. Este reflejo puede aumentar la producción en más de un 30% en determinadas condiciones, especialmente en los días de poco sol.

Los paneles solares pierden rendimiento cuando alcanzan temperaturas elevadas, un problema frecuente en cubiertas urbanas o terrenos secos expuestos al calor. En la planta alemana, la circulación de aire a ambos lados de los módulos y la humedad del entorno ayudan a mantener temperaturas más bajas y, por tanto, una mayor eficiencia operativa. 

Uno de los principales desafíos técnicos del proyecto era garantizar la estabilidad de las estructuras frente al viento. Los paneles verticales presentan una mayor resistencia frontal y pueden comportarse como velas durante fuertes ráfagas. Para resolverlo, SINN Power desarrolló un sistema flotante denominado Skipp-Float, equipado con una quilla sumergida de 1,6 metros de profundidad que reduce el centro de gravedad de cada unidad.

Cables de alta resistencia para prevenir daños en la estructura

La instalación incorpora además cables de alta resistencia que permiten una ligera flexión controlada de la estructura, un principio similar al utilizado en los rascacielos modernos para absorber tensiones durante tormentas o movimientos sísmicos. La empresa sostiene que esta solución evita daños estructurales sin necesidad de retraer los paneles en condiciones meteorológicas adversas.

Uno de los problemas que plantea este experimento es el coste. Su precio es elevado porque es necesario contar con paneles que sean resistentes a la corrosión y métodos de anclaje complejos. 

Además, existe una incertidumbre importante sobre el impacto de estas estructuras en el medio ambiente. No por el riesgo para las personas pero sí porque podrían alterar el ecosistema, los ciclos o la temperatura de los lagos. 

Por eso, la idea es que esta planta de Starnberg funcione como banco de pruebas para valorar tanto la viabilidad del modelo como los efectos ambientales reales.

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