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La generación Z aspira a sueldos de hasta 10.000 euros netos al mes y prioriza la felicidad en el trabajo

Una psicóloga alerta de que las redes sociales alimentan expectativas “utópicas” sobre el éxito profesional y económico de los jóvenes.

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Mujer pelirroja de la generación Z mirando a la cámara |Imagen generada con IA
Fernando García Ferrer
Fecha de actualización:
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La generación Z, es decir, los nacidos entre 1997 y 2010, llega al mercado laboral con expectativas salariales y vitales inéditas. Muchos jóvenes aspiran a cobrar entre 6.000 y 10.000 euros netos mensuales pocos años después de incorporarse al trabajo y sitúan la búsqueda de la felicidad personal por encima de la estabilidad profesional. Así lo sostiene la psicóloga e investigadora alemana Ines Imdahl, especialista en comportamiento juvenil, quien advierte de que las redes sociales han contribuido a construir una visión “utópica” del éxito y del bienestar.

Según explica Imdahl en una entrevista para el medio alemán Frankfurter Allgemeine basada en estudios realizados con más de mil jóvenes, el contexto marcado por la digitalización, la inflación, las guerras o la crisis climática en el que ha crecido esta generación ha provocado una fuerte sensación de incertidumbre y pérdida de control. A ello se suma, según afirma, una presión constante relacionada con la identidad personal, el género o la autopercepción.

La investigadora sostiene que “muchos jóvenes sienten ansiedad, también financiera, aunque vivan en países objetivamente seguros”. Ante esa sensación de inestabilidad, los adolescentes y jóvenes buscan mecanismos de control tanto sobre su cuerpo, a través de la estética, el deporte o el cuidado físico, como sobre su estado mental. En ese terreno, las redes sociales desempeñan un papel fundamental.

Una nueva forma de entender el trabajo

Imdahl explica que las redes sociales como TikTok o Instagram han puesto de moda mensajes de motivación y superación personal que aseguran que cualquiera puede alcanzar el éxito económico y ser feliz si tiene la actitud adecuada. Según la psicóloga, muchos jóvenes reciben constantemente la idea de que “todo es posible” si piensan de forma positiva y confían en sí mismos.

Según la experta, este fenómeno ha hecho que muchos jóvenes tengan expectativas muy altas sobre el trabajo. Un 85% asegura que su principal objetivo es encontrar un empleo que les haga felices de manera permanente, casi con la misma emoción que produce enamorarse. Para muchos, sentirse realizados en el trabajo se ha convertido en una parte fundamental de su vida y de su identidad personal.

Las expectativas económicas van de la mano de esa forma de ver la vida. Según los estudios citados por Imdahl, muchas jóvenes aspiran a ganar unos 6.300 euros netos al mes y los hombres sitúan esa cifra en torno a los 8.000 euros. En algunos casos, incluso esperan cobrar hasta 10.000 euros mensuales. La psicóloga cree que las redes sociales influyen mucho en estas expectativas, ya que suelen presentar el éxito, el emprendimiento y hacerse rico rápidamente como algo normal y al alcance de cualquiera.

“Fake it till you make it” (“finge hasta conseguirlo”) se ha convertido, a su juicio, en uno de los lemas culturales dominantes entre parte de esta generación. En las redes sociales es habitual mostrar una vida llena de viajes, lujo o libertad económica para dar imagen de seguridad y triunfar ante los demás, aunque en realidad la situación personal o económica sea mucho mucho más precaria.

Menos tolerancia a la frustración 

La investigadora también observa que muchos jóvenes tienen menos paciencia para afrontar procesos largos o momentos difíciles. Cerca del 40% de los encuestados reconoce haber dejado alguna vez unos estudios o un trabajo porque no se sentían satisfechos. Muchos creen que todavía son jóvenes y que tienen tiempo para seguir probando opciones antes de decidirse por una carrera estable.

Imdahl aclara que esto no significa que los jóvenes estén menos preparados o sean menos capaces. En su opinión, el problema tiene más que ver con unas expectativas influenciadas por las redes sociales, donde existe una comparación constante con los demás y una búsqueda inmediata de satisfacción. “Cada vez cuesta más mantener el esfuerzo en algo que no da resultados o felicidad de forma rápida”, explica.

La psicóloga también critica la reacción de muchas empresas, que en los últimos años han competido por atraer a los jóvenes ofreciendo mejores sueldos, teletrabajo o ascensos rápidos. A su juicio, algunas compañías han dado demasiada importancia a esta generación y eso ha provocado tensiones con trabajadores de más edad.

La experta señala que “muchas empresas intentan parecer modernas y flexibles, incluso haciendo vídeos para TikTok, pero a veces olvidan que necesitan equipos equilibrados y con personas de distintas edades”. Por eso, Imdahl cree que tanto las familias como las empresas deben ayudar a transmitir una visión más realista del éxito profesional y económico. “La felicidad y el dinero no llegan de un día para otro. Las metas importantes requieren esfuerzo, tiempo y saber afrontar momentos difíciles”, concluye.