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Un empresario español fallece sin herederos y deja 14 millones de euros a las Hermanitas de los Pobres: “quiso devolver lo que le dieron las hermanas”

El hombre falleció tras un cáncer agresivo y dejó todo su patrimonio, incluida su empresa, a la congregación que le cuidó en su infancia.

Las manos de un hombre firmando un documento
Las manos de un hombre firmando un documento |Pexels
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:
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Recibir una herencia millonaria sin esperarlo es algo poco habitual, y más aún cuando no existe ningún vínculo familiar. Esto es lo que ha ocurrido en Lleida, donde una congregación religiosa ha pasado a ser la beneficiaria de una fortuna valorada en 14 millones de euros tras la muerte de un empresario local.

Francesc Perera Dalmau, propietario de la empresa de maquinaria agrícola Automotor, falleció el pasado mes de enero sin descendencia y decidió dejar todo su patrimonio a las Hermanitas de los Pobres. Un gesto que ha sorprendido tanto por la cantidad como por las circunstancias en las que se produjo.

El legado incluye no solo el dinero, sino también la empresa, una compañía con gran arraigo en Lleida. Su gerente actual, Daniel Barios, explicó a 3cat cómo todo ocurrió de forma inesperada. “Me llamó para que viniera a hacer de gerente para ayudarle. Con la mala suerte que cogió un cáncer de páncreas, muy rápido y agresivo, y en 29 días murió”, relató. El empresario, de poco más de 60 años, falleció apenas un mes después del diagnóstico.

Una decisión inesperada sin herederos

La decisión de dejar su herencia millonaria a las hermanitas de los pobres vino según explicó Barios, porque el empresario tenía un vínculo personal con la congregación desde su infancia, y es que fue una de las hermanas la que le cuidó cuando era solo un niño. “Al no tener familia ni descendencia, quiso devolver lo que le dieron las hermanas”, señaló.

Entre los trabajadores de Automotor, donde el empresario llevaba años al frente del negocio, la noticia fue recibida como un gesto de enorme generosidad. Josep Ramon, que lleva 28 años en la empresa, lo resumió así: “Era una persona con un gran corazón”.

La herencia incluye también el control de la compañía, que ahora está en proceso de tramitación. Si todo sigue su curso, las Hermanitas de los Pobres pasarán a ser las nuevas propietarias.

Por el momento, la empresa continuará con su actividad habitual, aunque marcada por la figura de su fundador. “Era muy humano, porque otro quizás eso no lo habría hecho”, concluye Barios, destacando el impacto de su última voluntad.