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La caída del consumo por los altos precios está arrastrando a la sociedad a una pobreza generalizada, según USO

En entrevista exclusiva, el secretario general de USO, Joaquín Pérez, sentencia que las subidas del SMI se pierden al saltar de tramo impositivo si no se deflacta el IRPF.

Una mujer en un supermercado
La caída del consumo por los altos precios está arrastrando a la sociedad a una pobreza generalizada, según USO |Freepick
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
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Con el 20% de los hogares más humildes en España destinando el 60% de sus ingresos exclusivamente a vivienda y alimentación, el margen para el consumo general se ha evaporado. Esta “parálisis” de la demanda interna, sumada a una fiscalidad que no se ajusta a la inflación y a la geopolítica en Oriente Medio, provoca una incertidumbre para cualquier ciudadano español. 

Joaquín Pérez, secretario general de USO, analiza para NoticiasTrabajo cómo la falta de liquidez en las familias está provocando un “efecto eco” que ya castiga a las pequeñas empresas.

“Lo primero que recorta una familia es el ocio”

Cuando la nevera y el alquiler se llevan la mayor parte del salario, lo primero que desaparece es el consumo. Según los datos del sindicato, el ahorro es inexistente para la inmensa mayoría que vive “al borde del abismo” financiero. 

“El margen que queda para el resto de cosas de desarrollo personal cada vez se estrecha menos”, explica Pérez. El líder sindical vincula directamente la caída del consumo con el aumento de la desigualdad: “Lo primero que recorta la familia es el ocio o compras superfluas. Y eso tiene un efecto eco en el empleo en las empresas. Un menor consumo provoca una pobreza generalizada”, detalla. El cierre de 15.000 pequeñas empresas en el último año es la prueba material de esta falta de demanda.

Lo que recomienda USO

Ante la escalada de los alimentos básicos, USO propone unificar y blindar el IVA superreducido para todos los productos de primera necesidad. Resulta incomprensible para el sindicato que bienes esenciales tengan tratamientos fiscales distintos.

“Queremos que haya un blindaje de los productos básicos, no tiene ningún sentido que el pescado tenga un IVA y el pan tenga otro”, señala Pérez. No obstante, advierte de que la bajada de impuestos no debe servir para engordar los márgenes de las distribuidoras: “Hay que igualar ese IVA superreducido lógicamente vigilando y auditando que esos precios luego no queden en los beneficios de los productores alimentarios, sino que ajusten el gasto real de las familias”.

“El trabajador paga más impuestos, pero no recibe más salario”

Uno de los fenómenos más frustrantes para el trabajador español es la falta de deflactación del IRPF. Con las subidas del SMI o de los convenios colectivos, muchos empleados saltan de tramo impositivo, lo que provoca que el aumento bruto sea absorbido casi íntegramente por Hacienda.

“Hay que deflactar todas las medidas que cambien las tablas de inicio”, afirma Pérez. El secretario general critica que el Estado se beneficie de la inflación a costa del esfuerzo de los trabajadores: “El trabajador lo que hace es pagar más impuestos, pero no recibe más salario o lo recibe de una manera insignificante. Al final estamos haciendo una recaudación impositiva. El salario tiene que llegar al bolsillo”.

Oriente Medio y el pacto de Rentas

La persistencia de la inflación, agravada por el conflicto en Oriente Medio, ha vuelto a poner sobre la mesa la posibilidad de un “Pacto de Rentas” nacional. Sin embargo, desde la USO se muestran muy cautelosos. El sindicato no está dispuesto a que los trabajadores vuelvan a ser los únicos que cedan en sus aspiraciones para salvar los márgenes empresariales.

“Si se plantea un pacto de rentas enlazado con una posible reforma fiscal y se ve en su globalidad, hay que ir por ahí porque beneficia al conjunto de la sociedad”, admite Pérez. Sin embargo, advierte sobre un pacto que solo busque amortizar las pérdidas ya sufridas por la clase obrera: “Si se habla de un pacto de rentas solamente para amortizar lo que ya hemos perdido los trabajadores y para ahora compensar la inestabilidad que le pueden producir a las empresas, estás jugando a dos barajas distintas”.

Para USO, cualquier acuerdo nacional debe pasar por una inversión pública “brutal” y un plan de choque que garantice que, en tiempos de guerra e inflación, la factura no la pague siempre la misma parte del contrato social.

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