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Un hijo vende la casa familiar falsificando las firmas de sus padres y de su hermano y la Justicia anula la operación: le obligan a devolver 287.126 euros y le dejan sin herencia.

El documento de donación incluía una cláusula que prohibía vender la propiedad sin el consentimiento paterno, pero el acusado falsificó los poderes notariales para burlar la restricción y quedarse con el dinero.

Un hombre firmando y sellando documentos
Un hombre firmando y sellando documentos |Envato
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Es muy habitual que los padres repartan su patrimonio entre sus hijos antes de fallecer a través de una donación, y estas pueden estar condicionadas a cumplir ciertos requisitos, que esperan que sus hijos cumplan, pero esto no siempre es así. Y es el caso de una familia francesa, en la que los padres donaron a sus hijos la vivienda familiar con la condición de que no la vendieran sin su consentimiento, algo que incumplió uno de los hijos, que ha sido condenado a devolver 287.126 euros.

Según la información publicada en Figaro Immobilier, el matrimonio donó a sus dos hijos una propiedad rural con varias parcelas. Para cuadrar el valor de los lotes y que el reparto fuera justo, en la escritura se estipuló que uno de los hijos debía pagar a su hermano una compensación económica de 8.003 euros.

Además, y con la intención de que ese patrimonio no fuera a parar a manos fuera de la familia, la pareja incluyó una cláusula muy clara; la prohibición de enajenación. Es decir, sus hijos tenían prohibido vender, intercambiar o hipotecar los bienes sin el permiso expreso de sus padres. “Esto es muy común en las donaciones familiares cuando se trata de casas, fincas o propiedades históricas. Es una forma de proteger el patrimonio familiar y evitar ventas precipitadas”, explicó Maëva-Océane Besnard, abogada del Colegio de Abogados de París, en el medio.

Uno de los hijos decidió vender su parte de la propiedad a espaldas de su familia.

Con todo bien recogido en la escritura, los padres pensaban que el plan de donación era seguro, pero no esperaban que uno de sus hijos ignorase la prohibición y vendiese su parte de la propiedad a una empresa.

Para que el notario no sospechara y poder cerrar la operación a espaldas de su entorno, el hijo falsificó varios poderes notariales imitando las firmas de sus padres y de su propio hermano. Con estos documentos falsos, hizo creer al notario que su familia le autorizaba a realizar la venta y que su hermano renunciaba a su derecho de tanteo, el cual le daba prioridad para comprar la finca. La venta se firmó oficialmente por un total de 287.126 euros.

Sin embargo, el secreto no duró mucho tiempo, y es que apenas un año después, su hermano descubrió, durante una conversación casual con la empresa compradora, la operación que se había hecho a sus espaldas.

Con las sospechas, acudió al notario que realizó la escritura y este le aportó a la familia los supuestos poderes falsos con los que se hizo la venta. En ese momento fue cuando descubrieron que se habían falsificado las firmas y acudieron a los tribunales.

El tribunal anula la venta por "ingratitud" y deja al hijo sin herencia.

El Tribunal de Apelación de Nîmes ha confirmado la nulidad absoluta de la venta y de los poderes falsificados y, al haberse incumplido la prohibición de enajenación que firmaron, la operación queda totalmente anulada. “Un hijo que recibe una donación no puede ignorar las condiciones establecidas por sus padres. El fraude familiar se castiga severamente”, explican los abogados del caso.

Tras el juicio, el tribunal concluye que deberá devolver a la empresa compradora el dinero que pagó por la compra anulada y que se queda sin el derecho de propiedad de la finca que le habían donado sus padres, al considerar la falsificación de sus firmas como un delito civil grave.

Por tanto, tiene que reintegrar a la masa hereditaria el valor de lo que recibió en su día y se queda fuera de la sucesión familiar. “Existe un daño irreparable a su familia y a su reputación jurídica. El plan fraudulento le ha salido mal: ya no tendrá ningún derecho a la herencia. La porción reservada de la herencia se pierde en casos de ingratitud”, concluye explicando la abogada.