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Priscila, albañila de 23 años: "Me encanta ser autónoma, si tuviera que marchar, no marcharía a una empresa por menos de 2.000 euros"

Esta operaria brasileña afincada en Asturias reivindica las enormes bondades de organizar sus propios horarios y presupuestos dentro del duro sector de las reformas.

Priscila durante la entrevista
Priscila, albañila de 23 años: "Me encanta ser autónoma, si tuviera que marchar, no marcharía a una empresa por menos de 2.000 euros" |Youtube (pódcast Sector Oficios)
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

La falta de relevo generacional en los oficios tradicionales está haciendo que muchos extranjeros o inmigrantes ocupen puestos de trabajo que los jóvenes españoles no quieren ya sea por su dureza o por una concepción que se inculcó durante varias generaciones de que había que estudiar en la Universidad y tener un trabajo ‘de oficina’ para progresar en la vida. Una idea que con el auge de la Inteligencia Artificial está cambiando por completo. 

Esta escasez de trabajadores se nota sobre todo en profesiones como la de albañil, que faltan 700.000 en toda España, así como la de electricista, fontanero o carpintero también. Las empresas de construcción buscan mano de obra por todas partes y una nueva vía para tener nuevos empleados que lleva tiempo asentándose también es la inclusión de mujeres en oficios que tradicionalmente fueron de hombres, como el de camionero o albañil. Es el caso de Priscila, una joven albañila brasileña que vive en Asturias y que además es autónoma, ya que decidió montar su propia empresa de reformas para ser su propia jefa.

Pasó de trabajar en hostelería a tener su propia empresa de reformas

Llegó a España con apenas 23 años y tuvo que trabajar un tiempo como camarera en la hostelería, lo que le llevó a decidir que necesitaba otro tipo de empleo que le diera más estabilidad tanto laboral como económica. "En 2022 me tuve que reinventar y conocí el mundo de las reformas entonces me vi en una situación, digo yo, a ver a qué me voy a dedicar y me fui a la reforma porque es un mundo muy amplio", contó la trabajadora en una entrevista para el pódcast Sector Oficios. Tras un año aprendiendoen una empresa de reformas, se dió de alta como autónoma y empezó a trabajar en sus propios proyectos de construcción y reformas.

Tener que trabajar a diario con ladrillos, cemento o pladur no ha sido ningún problema para Priscila, a quien tampoco le importa tener que trabajar jornadas que nunca se acaban mientras tenga un beneficio económica que ella considere justo y además le de la independencia que busca. De hecho, está tan agusto trabajando por cuenta propia que descarta por completo volver a tener un jefe si no le dan un sueldo que considere justo. "Me encanta ser autónoma, pero si tuviera que marchar, no marcharía a una empresa por menos de 2.000 euros al mes. Menos que eso no. No creo que dejaría de ser autónoma", afirmó con absoluta rotundidad durante la entrevista.

Organiza su tiempo a su manera

Aparte del sueldo, otra cosa que ella valora mucho de trabajar como autónoma es tener tiempo libre de calidad y poderse ir de vacaciones el tiempo que quiera. "Me gusta ser autónoma, porque hay veces que te tiras horas y horas, pero otras, me tiró el fin de semana en Madrid", desveló, poniendo en valor la tremenda flexibilidad de organizarse la agenda. Y es que, para ella, los beneficios personales superan cualquier sueldo fijo: "El año pasado me fui un mes entero, 32 días de vacaciones a Brasil. ¿Qué empresa me va a dar eso?", cuestionó de forma retórica.

Ella tiene que ir seleccionando qué obras hacer y cuáles no, ya que a veces no hay bastantes operarios para meterse en un proyecto determinado, por eso Priscila hizo su propia cartera de clientes en Asturias sin tener que estar atada a una única empresa o cliente. Por lo que, de cara a las promotoras que se quejan de la falta de personal dispuesto a trabajar duro, la joven albañila dice que "ya yo no me planteo a ir a una empresa. Tendría que pagarme mucho, algo muy suculento para que me fuera".