Las freidoras de aire, uno de los electrodomésticos más extendidos en los hogares españoles en los últimos años, no solo reducen la ingesta de grasas al cocinar, sino que también podrían reducir la contaminación del aire interior frente a métodos de fritura. Un estudio publicado en la revista ES&T Air de la American Chemical Society concluye que estos dispositivos emiten entre 10 y 100 veces menos compuestos orgánicos volátiles que métodos tradicionales como la fritura en aceite.
La investigación, liderada por un equipo de la Universidad de Birmingham, analizó las emisiones generadas durante el cocinado de distintos alimentos en una freidora de aire doméstica sin modificar. Los científicos se centraron en los compuestos volátiles y en las partículas ultrafinas, dos tipos de contaminantes que estudios previos han relacionado con efectos adversos para la salud respiratoria.
El auge de estos aparatos se ha apoyado en la idea de una “fritura sin aceite”, aunque desde un punto de vista técnico el proceso se asemeja más al de un horno de convección. Este mecanismo, basado en la circulación de aire caliente, explica en parte la reducción tanto del contenido graso de los alimentos como de las emisiones contaminantes.
El contenido graso de los alimentos determina el nivel de emision
El estudio confirma, no obstante, que no todos los alimentos se comportan de la misma manera. Aquellos con mayor contenido en grasa, como el bacon o productos precocinados, generan más partículas durante el cocinado. En el caso del bacon, los investigadores señalan que la grasa se licúa rápidamente, entra en ebullición y puede volatilizarse al entrar en contacto con las resistencias del aparato. Un fenómeno similar podría explicar las emisiones observadas en productos como los aros de cebolla congelados, cuya capa de aceite residual favorece este proceso.
Pese a estas diferencias, los niveles detectados en las freidoras de aire siguen siendo muy inferiores a los registrados en métodos tradicionales. “Los resultados confirman que, si bien los alimentos con alto contenido en grasas producen más emisiones en la freidora de aire, estas son solo una fracción de las que se producen en métodos como la fritura superficial o profunda”, señala Ruijie Tang, primer autor del estudio.
El uso continuado y la falta de limpieza aumentan la liberación de partículas
Otro de los descubrimientos relevantes apunta al uso continuado del aparato. Las freidoras que habían sido utilizadas más de 70 veces emitían hasta un 23% más de compuestos volátiles y el doble de partículas ultrafinas que las nuevas. Según los autores, este incremento podría deberse a la acumulación de residuos en zonas de difícil limpieza.
Este aspecto introduce un matiz clave en la interpretación de los resultados: el mantenimiento del dispositivo influye directamente en su impacto ambiental doméstico. Los investigadores subrayan que la limpieza regular es esencial para evitar la acumulación de restos que puedan degradarse y generar emisiones adicionales.
Cocinar influye en el aire que se respira en el hogar
El trabajo se inscribe en un creciente interés científico por la calidad del aire en interiores, un ámbito que ha ganado relevancia en los últimos años. “Cada vez se da mayor importancia a la calidad del aire en el hogar”, afirma el profesor Christian Pfrang, supervisor del estudio en declaraciones recogidas por National Geographic, quien subraya que actividades cotidianas como cocinar pueden tener un efecto significativo en el entorno respirable.
Aunque los resultados no convierten a las freidoras de aire en dispositivos 100% libre de emisiones, sí sugieren que su uso podría representar una alternativa menos contaminante frente a otras técnicas culinarias.