Diego León, experto en ciberseguridad: “La IA ya es una amenaza en las entrevistas de trabajo; no solo ayuda a ocultar una identidad, sino también a mantener una conversación”

Alerta del aumento de candidatos que utilizan inteligencia artificial, identidades robadas y ‘deepfakes’ para superar procesos de selección y poner en riesgo la seguridad de las empresas.

Diego León, CEO de Flameera, compañía de ciberseguridad |Imagen cedida
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La inteligencia artificial ha empezado a introducirse en las entrevistas de trabajo de una forma mucho más avanzada que la simple preparación de respuestas o de currículum. También puede servir para ocultar la identidad de un candidato, modificar su voz o su imagen durante una videollamada e incluso ayudarle a responder preguntas técnicas en tiempo real.

Diego León, consejero delegado de Flameera, una empresa especializada en ciberseguridad, asegura en una entrevista para NoticiasTrabajo que “todavía no estamos ante un problema masivo, aunque sí ante una tendencia que va al alza, sobre todo en trabajos IT”, es decir, en procesos de selección para puestos tecnológicos.

Para León, el aumento de estos casos debería obligar a las empresas a revisar cómo comprueban la identidad de las personas a las que contratan, especialmente cuando todo el proceso se realiza a distancia.

Así utilizan los ‘deepfakes’ para engañar en una entrevista de trabajo

Uno de los ejemplos más llamativos es el de ciudadanos vinculados a Corea del Norte que han intentado conseguir empleos remotos en empresas occidentales. Según explica el experto, en algunos casos se han utilizado identidades robadas y herramientas de inteligencia artificial para hacerse pasar por otra persona durante las entrevistas de trabajo.

“Es un tipo de amenaza que hace unos años habría parecido bastante excepcional y que hoy conviene que una empresa tecnológica tenga presente”, señala.

El engaño no requiere necesariamente una tecnología perfecta. Durante una videollamada, determinadas herramientas pueden cambiar algunos rasgos de la cara, alterar la voz o disimular la verdadera apariencia del candidato. Además, si la entrevista es completamente telemática y la empresa no realiza ninguna comprobación adicional, esas modificaciones pueden ser suficientes.

“No siempre son perfectas, aunque tampoco necesitan serlo”, apunta León. “Si el proceso de selección es completamente remoto y no hay ninguna verificación adicional, pueden bastar”. Sin embargo, el problema va más allá de la imagen.

La IA también puede escuchar las preguntas que hace el entrevistador y generar una respuesta en cuestión de segundos. De esta forma, una persona puede aparentar conocimientos o experiencia que en realidad no tiene. “La IA ya no solo ayuda a ocultar una identidad, sino también a mantener una conversación”, advierte el responsable de Flameera. Esto hace que una videollamada, por sí sola, ya no sea suficiente para confirmar quién está al otro lado de la pantalla.

El objetivo no siempre es el sueldo, también buscan acceder a la empresa

Las motivaciones de estos candidatos falsos pueden ser muy distintas. En algunos casos, el objetivo es simplemente cobrar un sueldo mayor utilizando una identidad ajena. En otros, el empleo se convierte en una puerta de entrada a la información y a los sistemas internos de la empresa.

Un trabajador contratado de forma legítima recibe contraseñas, permisos y acceso a documentos que un atacante externo tendría que robar, por lo que puede consultar datos de clientes, información interna, propiedad intelectual o sistemas esenciales para la actividad de la compañía.

“Para mí, el problema principal no es perder el salario de unos meses, sino incorporar a alguien que entra en la empresa con una intención distinta de la que aparenta”, sostiene León.

En el sector de la ciberseguridad, este tipo de amenaza se conoce como insider: una persona que ya está dentro de la organización y dispone de permisos reales, que no necesita romper ninguna barrera de seguridad porque la propia empresa ya le ha dado acceso.

Las consecuencias pueden ser graves. Desde una filtración de datos hasta espionaje empresarial, sabotaje o destrucción de información. También pueden surgir problemas legales si la persona contratada está vinculada a un país sometido a sanciones internacionales, como Corea del Norte, ya que la compañía podría acabar enviando dinero o manteniendo una relación laboral con alguien con quien legalmente no debería operar.

“De hecho, los trabajadores de países que están sancionados lo hacen con el objetivo de desviar fondos a sus gobiernos y así aliviar la presión económica que se les ha aplicado”, explica el experto a NoticiasTrabajo.

Las señales que pueden alertar de un candidato falso

A pesar de todo, León recomienda no convertir cualquier fallo técnico durante una videollamada en una señal de alarma. Un desfase entre la voz y la imagen, un movimiento extraño de la cara o una mala calidad de vídeo también pueden deberse a una conexión deficiente.

En su opinión, es más útil fijarse en las incoherencias. Por ejemplo, “que la experiencia profesional no termine de cuadrar con la conversación, que una persona responda muy bien a preguntas preparadas, pero luego tenga dificultades cuando profundizas sobre algo que supuestamente conoce, o que la documentación, el perfil profesional y lo que cuenta durante la entrevista no encajen del todo entre sí”, explica.

Según el experto, la mejor solución sería reforzar las comprobaciones de identidad y no dejar todo el proceso en manos de una pantalla.

Entrevistas presenciales y más controles para verificar la identidad

En Flameera, aunque el puesto sea completamente remoto, una parte de la selección y de la contratación se realiza de forma presencial. “Esto es algo a lo que se van a tener que acostumbrar ciertas empresas, sobre todo cuando el puesto va a tener acceso a información sensible”, afirma.

Para León, las compañías tendrán que empezar a verificar la identidad de los candidatos “igual que verificamos la identidad de un cliente para determinadas operaciones”. Por lo tanto, ya que la contratación telemática seguirá creciendo, también tendrán que hacerlo los controles.

“Durante años, la ingeniería social consistía en convencer a un empleado para que hiciera algo que no debía”, concluye el experto. “Ahora, en algunos casos, el objetivo pasa por convertirse directamente en ese empleado, lo que obliga a replantear también cómo entendemos la seguridad dentro de los propios procesos de contratación”.

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