Uno de los mayores miedos de los caseros es que los inquilinos no les paguen el alquiler. Aunque lo habitual es que estos conflictos se resuelvan en los tribunales con una demanda de desahucio por impago, en ocasiones los propietarios se toman la justicia algo que puede traerles muchos problemas. Es lo que le ha pasado a un anciano francés de 81 años que tras meses sin cobrar el alquiler y con una deuda acumulada de 11.000 euros decidió cortar la luz a su inquilino y ahora es víctima de amenazas violentas por su parte.
Sefún informan en medios franceses como Figaro Inmobiler y La Dépêche, el anciano había alquilado su vivienda pero durante más de un año, el inquilino dejó de pagar la renta y los suministros, convirtiéndose en lo que se suele llamar ‘inquiokupa’. Durante este tiempo, la deuda ascendió a casi 11.000 euros., y aunque el inquilino fue condenado se enfrenta a un desahucio, actualmente sigue residiendo en el inmueble sin pagar nada.
Desesperado ante la situación, el propietario buscó una solución rápida, y cortó el suministro eléctrico de la vivienda en presencia de la prensa y la policía. Aunque restableció la luz pocas horas después, consciente de que se trataba de una acción ilegal, ya que la ley francesa, al igual que la española, prohíbe cortar suministros básicos incluso en casos de impago.
El anciano denuncia una “insostenible” tras las amenazas del inquilino
El octogenario asegura que se encuentra en una situación grave, y en una carta dirigida al prefecto de Gers y a la CAF, denuncia un clima tenso con su inquilino, al que acusa de “insultos constantes”, “amenazas macabras”, “intentos de extorsión”, así como de “violencia física” y “vandalismo”.
El propietario confiesa sentirse vulnerable y desprotegido, y reclama a las autoridades el “desalojo inmediato” del inquilino para poder poner fin a una situación que califica de insostenible, más aún teniendo en cuenta que tiene que someterse a una intervención quirurgica.
“Las autoridades deben proteger a las víctimas antes que a los culpables”, ha señalado el anciano, insistiendo en que, pese a que ha intentado resolver el conflicto por vías legales, incluyendo el embargo de bienes, no ha obtenido resultados.
Por su parte, el inquilino sostiene que está buscando otra vivienda, pero de momento sigue okupando el piso del octogenario