Niño Becerra, economista: "Ni el turismo ni la hostelería salvarán la productividad, España está condenada a un PIB bajo durante décadas"

El experto ha sentenciado que solo los profesionales "de muy alta cualificación" serán los que se salven de "la condena económica en España"

Niño Becerra, economista |NoticiasTrabajo
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España bate récords de visitantes año tras año, pero este éxito oculta un problema muy grave. Santiago Niño Becerra, uno de los economistas más conocidos del país, ha lanzado una seria advertencia en sus redes sociales: la productividad en España es baja, apenas crece y el modelo actual basado en el turismo y la hostelería no servirá para solucionar el problema. Según el experto, si el país no cambia de rumbo, estará condenado a tener una riqueza por habitante muy baja durante las próximas décadas.

"Independientemente de lo que digan los políticos, la verdad es que la productividad en España por persona ocupada es baja", afirma Niño Becerra a través de sus redes sociales. El economista utiliza los datos europeos para demostrarlo. Si tomamos como base el número 100 para marcar la media de la Unión Europea, la productividad de España se quedó en un 98,5.

A primera vista, un lector podría pensar que España está "casi" en la media. Sin embargo, la comparación con otros vecinos europeos resulta demoledora: la productividad de Italia está en 105,7; la de Austria en 112,2 y la de Bélgica llega al 131,7. De hecho, hay diez países de la Unión Europea que superan a España en este indicador.

Los informes económicos del Banco de España confirman esta realidad y señalan que la distancia en la productividad por hora trabajada con potencias como Francia o Alemania es de entre el 15% y el 20%. España genera puestos de trabajo de forma muy rápida cuando la economía va bien, pero son empleos concentrados en actividades que aportan muy poco valor añadido.

El turismo genera empleo, pero no riqueza estructural

El turismo y la hostelería son dos gigantes en volumen. Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), el turismo representa el 12,6% de todo el Producto Interior Bruto (PIB) español y da trabajo a más de 2,7 millones de personas. Sin embargo, es un sector que necesita muchas manos, pero que no es eficiente. Para que un hotel o un restaurante gane más dinero, generalmente necesita contratar a más trabajadores, no mejorar sus procesos tecnológicos.

Niño Becerra coincide con el reciente Informe Fénix y asegura que "no será con turismo, ni con hostelería, ni con restauración, ni con actividades de bajo valor como crecerá la productividad". Este tipo de modelo basado en el turismo de masas genera supervivencia y contratos rápidos, pero depende de salarios tradicionalmente bajos para poder competir en precios con otros países, lo que arrastra a la baja la media nacional.

A más turistas, menos dinero en casa

Las estadísticas oficiales muestran una contradicción muy clara a nivel territorial: las comunidades que más dependen del turismo no siempre son las que tienen los ciudadanos más ricos.

  • Economías industriales y tecnológicas: El País Vasco, Navarra o Madrid tienen industrias y empresas tecnológicas diversificadas. Sus ciudadanos registran siempre las rentas por habitante más altas de España y sufren menos tasas de pobreza.
  • Economías turísticas: Por el contrario, las provincias que viven casi exclusivamente del turismo de sol y playa muestran un PIB muy dinámico en los meses de verano. Sin embargo, debido a que los contratos son temporales (estacionales) y los sueldos de la hostelería son más bajos, el dinero real que llega a los hogares está por debajo de la media.

El diagnóstico de Santiago Niño Becerra para el futuro de España es tajante. En su opinión, el país está condenado a tener una productividad y un PIB por habitante estancados durante décadas.

Aun así, el economista aclara que habrá excepciones a esta regla general: "Habrá zonas y clusters especiales, y profesionales de muy alta cualificación realizando tareas de muy alto valor". La economía española se dividirá en dos. Por un lado, habrá regiones punteras y expertos tecnológicos bien pagados. Por el otro, quedará una mayoría del país atada a sectores económicos que crean empleo de pocas horas y sueldos bajos, alejando a España del bienestar real que disfrutan sus socios europeos.

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