La expansión de las plataformas Temu y Shein no solo ha transformado los hábitos de compra por internet, sino también la actividad cotidiana de numerosos comercios de barrio, que sirven como puntos de recogida de paquetes. Sin embargo, algunos de esos mismos negocios aseguran que no pueden competir con las ofertas de estas plataformas.
Un programa de ‘Equipo de Investigación’, muestra cómo bazares, herbolarios, inmobiliarias y otros establecimientos se han convertido en puntos de recogida de paquetes ante el elevado volumen de pedidos y la falta de repartidores.
Durante el reportaje, una redactora recorre varias calles en las que abundaban los carteles que anunciaban este servicio. “Este herbolario es uno. Allí hay otro cartel, es una inmobiliaria. En este bazar también dicen que reciben paquetes”, explica mientras señala los establecimientos adheridos al sistema.
De hecho, uno de los comerciantes entrevistados, dueño de un bazar, llevaba apenas entre 15 y 20 días recibiendo pedidos, pero el volumen de paquetes había superado sus previsiones. “Yo pensaba que a lo mejor me traían un paquete o dos al día. Pero me equivoqué, porque todos los días tenemos una recepción de 20 paquetes y luego te entregan otros diez”, explica.
Un ingreso adicional que no compensa la pérdida de ventas
Aunque la recepción de pedidos supone una fuente complementaria de ingresos y puede atraer clientes al establecimiento, el propietario del bazar aseguraba que esa compensación resultaba insuficiente frente al impacto que, según su testimonio, las plataformas estaban teniendo sobre sus ventas.
Así, aseguraba que la facturación de su negocio había descendido durante los últimos años y vinculaba esa caída a la enorme diferencia de precios entre los productos vendidos en las tiendas físicas y los disponibles en aplicaciones como Temu.
Para mostrar la diferencia que existe, enseñó un cable que vendía por 4,95 euros. “En Temu puede salir por 1 o 1,50 euros. Es muy jugoso. Temu vende muchas cosas más barato de lo que nosotros las compramos al proveedor”, lamentaba ante las cámaras del programa.
La desventaja de comprar a través de intermediarios
El dueño del bazar explica que él no adquiere los artículos directamente del fabricante, sino a través de un proveedor intermediario. Un sistema que incrementa el coste final de la mercancía y reduce el margen disponible para rebajar los precios.
“El proveedor mío es intermediario, no es fabricante directo. Ellos también pagan impuestos y a sus trabajadores”, defiende el comerciante, haciendo hincapié en las diferencias de costes y obligaciones que separan al comercio local de los grandes operadores digitales.
El reportaje de ‘Equipo de Investigación’ expone así una contradicción, en la que los mismos establecimientos que sirven de apoyo logístico a Temu y Shein se ven obligados a competir con sus precios. La llegada diaria de decenas de paquetes evidencia el éxito de estas plataformas, pero también la presión que su modelo ejerce sobre negocios con menor capacidad de compra y márgenes mucho más reducidos.