Echan a varios ancianos de las casas donde llevaban más de 50 años para construir cuatro viviendas de lujo porque el edificio no era rentable

El edificio ofrecía habitaciones asequibles a personas con bajos recursos, pero debido a su baja rentabilidad será demolido para construir viviendas de lujo.

Un grupo de ancianos paseando |EFE
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Encontrar una vivienda es una tarea complicada, sobre todo cuando se tienen bajos recursos. En estos casos es posible acceder a ellas a través de programas sociales de viviendas asequibles, pero estas pueden llegar a perderse y hacerles perder el hogar en el que han vivido durante décadas. Es lo que les ha ocurrido a varios ancianos en Sídney (Australia), que han perdido su casa después porque el edificio en el que vivían, y que llevaba alojando a hombres con pocos recursos desde el final de la Segunda Guerra Mundial y donde algunos residentes llevaban más de 50 años, será derribado para construir cuatro viviendas de lujo, porque el edificio no estaba siendo rentable. 

Según la información publicada por ABC News, el inmueble contaba con 32 habitaciones y durante décadas sirvió como alojamiento de bajo coste para personas vulnerables, pero en 2024 sus residentes recibieron una orden de desalojo. Tras esto, tuvieron que abandonar el edificio para trasladarse a viviendas privadas, sociales y otros a diferentes residencias de ancianos repartidas por distintos puntos de la ciudad. 

La intención de transformar el inmueble en viviendas de lujo provocó toda una batalla legal entre la promotora y el Ayuntamiento, que rechazó el proyecto porque supondría una gran pérdida de viviendas asequibles. Pero, tras varios procesos judiciales, la promotora consiguió que se autorizara el proyecto en junio de 2026, y finalmente será demolido, pasando de tener 32 habitaciones de alquiler social a 4 viviendas de lujo.

Algunos ancianos llevaban viviendo allí más de 50 años

La salida de los residentes supuso también la desaparición de la pequeña comunidad que habían formado durante años, y es que algunos de los ancianos llevaban más de medio siglo viviendo en el edificio y habían construido allí buena parte de su vida.

Un representante de los vecinos que inició una campaña para intentar frenar este proyecto explicó que, tras el desalojo, los residentes no solo habían perdido sus casas, sino parte de su vida y sus relaciones porque fueron realojados en distintos puntos de la ciudad. 

Algunos de ellos consiguieron viviendas en mejores condiciones, pero para otros el cambio supuso terminar viviendo solo en lugares desconocidos y estaban teniendo dificultades para adaptarse. 

Según señaló, la marcha terminó rompiendo el contacto entre muchos de los antiguos residentes, que hasta entonces habían compartido durante años el mismo espacio y se ayudaban entre ellos.

El tribunal permitió derribar el edificio para construir cuatro viviendas de lujo

El Tribunal de Tierras y Medio Ambiente de Nueva Gales del Sur reconoció que la desaparición de la pensión reduciría la oferta de vivienda asequible y que no existía suficiente alojamiento comparable para cubrir la demanda.

Sin embargo, como el edificio no era viable desde el punto de vista económico porque ofrecía una rentabilidad por alquiler del 2,75%, consideró que mantener una pensión en malas condiciones y sin viabilidad financiera no resolvía el problema de la vivienda asequible.

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