Día Mundial Sin Tabaco: consumidores y pymes piden mayor participación en el debate sobre la nueva regulación del tabaco

La Asociación Española de Consumidores (ASESCON) avisa de que una regulación demasiado restrictiva puede afectar a estancos, tiendas especializadas y fumadores adultos que han cambiado el cigarrillo por alternativas sin combustión.

Fachada de un estanco. |Ricardo Rubio / Europa Press
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El Día Mundial Sin Tabaco vuelve a poner el foco en el debate sobre cómo reducir el consumo de cigarrillos sin dejar fuera a quienes ya han buscado alternativas y sin castigar a los pequeños negocios que dependen de un sector regulado y que sostienen la economía manteniendo sus tiendas abiertas. Sin duda, uno de los temas más controvertidos en los últimos años en el ámbito económico-sanitario.

Cada 31 de mayo se recuerda la necesidad de reducir el impacto del tabaquismo en la salud pública. Pero este año la discusión llega en plena revisión de la Directiva de Productos del Tabaco, conocida como TPD, con la que Bruselas quiere actualizar las reglas que afectan al cigarrillo tradicional, los vapeadores, el tabaco calentado, las bolsas de nicotina y otros productos que han ganado presencia en los últimos años.

El problema, según alertan desde la Asociación Española de Consumidores (ASESCON), es que la futura regulación europea podría volver a diseñarse sin escuchar lo suficiente a los consumidores adultos que forman parte de este ecosistema y que han encontrado en los productos alternativos una vía para abandonar el cigarrillo.

A este debate se suma también la realidad de las pequeñas y medianas empresas. En España, las pymes representan el 99,8% del tejido empresarial, generan el 72% del empleo y el 65% del PIB empresarial. En el sector del tabaco y la nicotina, hay más de 13.000 estancos y unas 600 tiendas especializadas de vapeo que operan en régimen legal, cumplen con la normativa y dependen directamente de las decisiones que se tomen ahora en Europa. Sin embargo, en la revisión de la TPD, las pymes apenas aparecen mencionadas una vez.

ASESCON pide que se escuche a los consumidores adultos

La Asociación Española de Consumidores, que representa a más de 90.000 asociados, ha hecho un llamamiento a participar en la consulta pública europea para que la nueva regulación tenga en cuenta la realidad del consumo, la innovación y la capacidad de elección informada de los ciudadanos.

Desde la organización sostienen que muchos fumadores adultos han encontrado en los productos alternativos una vía para dejar atrás el cigarrillo convencional. Por eso, avisan de que una regulación basada únicamente en restricciones puede terminar provocando el efecto contrario al que se busca.

Y es que, según explican, limitar en exceso ciertos productos o prohibir determinados sabores podría hacer que parte de esos consumidores vuelvan al cigarrillo tradicional, que sigue siendo el producto más perjudicial por la combustión.

La clave está precisamente ahí. El debate no gira solo en torno a la nicotina, sino sobre la combustión. El cigarrillo de siempre quema tabaco y genera humo, mientras que otros productos, aunque no están libres de riesgo, funcionan de una manera diferente. Para los defensores de una regulación diferenciada, meter todos los productos en el mismo saco puede ser un error.

Alertan del riesgo de empujar el consumo al mercado ilegal

Otro de los puntos que más preocupa a la asociación es el posible aumento del mercado ilegal. ASESCON advierte de que unas restricciones mal calibradas pueden desplazar parte de la demanda hacia canales sin control sanitario, sin garantías para el consumidor y sin mecanismos eficaces para impedir la venta a menores.

Este riesgo no es solo teórico. En España, el canal ilegal en algunas categorías como los vapeadores ya supera el 40%, mientras que en Europa se sitúa en torno al 50%, según los datos recogidos en la documentación facilitada.

Por eso, la regulación debe proteger a los consumidores sin abrir la puerta a un mercado paralelo. El problema de fondo es sencillo de entender: cuando un producto desaparece del circuito legal o se restringe demasiado, no siempre desaparece la demanda. En muchos casos, esa demanda se mueve hacia canales opacos donde no hay controles, no hay garantías sanitarias y tampoco existe una fiscalización adecuada.

Las pymes, casi invisibles en el debate europeo

La revisión de la Directiva de Productos del Tabaco también ha abierto otro frente: el papel de las pequeñas y medianas empresas. El propio análisis de la Comisión Europea apenas menciona una vez a las pymes, pese a que son una parte esencial del tejido económico.

Esto preocupa especialmente en España, donde los estancos y las tiendas especializadas forman parte de una red de pequeños negocios muy regulados. No se trata de grandes multinacionales, sino de autónomos, comercios de proximidad y empresas pequeñas que pueden verse afectadas de lleno por cualquier cambio normativo.

Ignorar esta realidad supone dejar fuera del debate a una parte importante de la economía. Y también a miles de profesionales que cumplen con la normativa y que pueden quedar en una posición de desventaja si las restricciones favorecen, aunque sea de forma indirecta, a los canales ilegales.

Esto se notaría incluso en el gasto sanitario

El debate sobre el tabaco no es solo sanitario. También tiene una dimensión económica importante. Según un estudio elaborado por el Colegio de Economistas de Cataluña, un cambio hacia productos alternativos podría generar un impacto positivo de hasta el 2,3% del PIB, con beneficios de decenas de miles de millones de euros.

La explicación está en el coste que el tabaquismo genera en los sistemas sanitarios. Si una parte de los fumadores adultos que no consiguen dejarlo pasa a productos sin combustión, el impacto en salud pública y en gasto sanitario podría ser relevante, siempre según este enfoque.

Esto no significa que las alternativas al cigarrillo sean inocuas. La abstinencia total sigue siendo la mejor opción para la salud. Pero los defensores de la reducción del daño insisten en que la regulación debe distinguir entre el cigarrillo de combustión y otros productos con perfiles de riesgo diferentes.

Una regulación que diferencie entre combustión y alternativas

La gran cuestión que tiene ahora Europa sobre la mesa es cómo regular sin simplificar demasiado. ASESCON centra sus advertencias en el riesgo de que una regulación demasiado restrictiva sobre las alternativas al cigarrillo termine perjudicando a los fumadores adultos que han recurrido a estos productos para dejar de fumar.

Esto implica diferenciar entre productos con combustión y alternativas sin combustión. También supone evitar normas que terminen perjudicando precisamente a quienes han dejado el cigarrillo tradicional o están intentando hacerlo.

Bruselas busca proteger a los jóvenes y avanzar hacia una generación libre de humo, un objetivo compartido por todos los actores del debate. Pero la forma de llegar hasta ahí es lo que genera discusión. Para ASESCON, proteger a los menores y reducir el tabaquismo no debería implicar dejar sin opciones a los fumadores adultos que han encontrado en los productos alternativos una salida al cigarrillo.

ASESCON anima a participar en la consulta pública

En este contexto, la Asociación Española de Consumidores ha animado a los ciudadanos interesados a participar en la consulta pública abierta en Europa. La entidad considera que este proceso es una oportunidad para que los consumidores trasladen su opinión antes de que se consoliden nuevas reglas que pueden marcar el futuro del sector.

La organización pide que se tenga en cuenta la realidad de quienes han usado productos alternativos para abandonar el cigarrillo, así como la innovación y la capacidad de elección informada de los consumidores.

Porque el objetivo del Día Mundial Sin Tabaco no debería ser otro que reducir el daño del tabaquismo y avanzar hacia el final del cigarrillo. Pero para conseguirlo, Europa necesita una regulación que no se limite a prohibir o restringir, sino que escuche a consumidores, empresas y expertos. Y esto lleva a una conclusión clara: no se trata solo de regular más, sino de regular mejor.

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