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Los científicos europeos coinciden y piden a Bruselas regular el tabaco según la evidencia científica de 131 estudios

Un grupo de 26 expertos alerta de que equiparar todos los productos con nicotina puede perjudicar la lucha contra el tabaquismo en la UE.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen |Europa Press
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:
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Un total de 26 científicos y expertos europeos en salud pública han remitido una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que reclaman un cambio en el enfoque regulatorio sobre los productos del tabaco y la nicotina. El grupo pide que las futuras normas comunitarias se basen “en la evidencia científica disponible” y no en la premisa de que todos los productos con nicotina presentan los mismos riesgos para la salud.

La iniciativa llega acompañada de 131 estudios científicos que, según denuncian, no fueron incluidos en el reciente informe de evaluación de impacto de la Directiva del tabaco elaborado por la Comisión Europea. Con ello, buscan que el Ejecutivo comunitario tenga en cuenta una base científica más amplia antes de legislar.

En la carta, los expertos muestran su preocupación ante la posibilidad de que la futura normativa equipare productos como los cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado o las bolsas de nicotina con el cigarrillo convencional, tal y como ha dado a conocer la Plataforma para la reducción del daño por tabaquismo. “No está respaldado por la evidencia tratar como iguales productos fundamentalmente distintos en términos de riesgo para la salud pública”, advierten.

Aunque reconocen que estos productos alternativos no están exentos de riesgo y deben seguir sujetos a una regulación estricta (especialmente para evitar su uso entre menores), subrayan que no pueden considerarse igual de perjudiciales que el tabaco combustible. “Es igualmente incorrecto sugerir que estos productos son tan peligrosos como fumar, o regularlos como si lo fueran”, manifiestan.

La combustión, en el centro del problema

Uno de los principales argumentos de los firmantes es que el mayor riesgo para la salud no reside en la nicotina en sí, sino en la combustión del tabaco. Este proceso es el responsable de la liberación de sustancias tóxicas vinculadas al cáncer, enfermedades cardiovasculares y pulmonares, así como a la mortalidad prematura.

Por ello, defienden que los productos sin combustión deben evaluarse en comparación con el consumo de cigarrillos tradicionales, y no únicamente frente a la abstinencia total. “La cuestión clave no es si estos productos están libres de riesgo, sino si son más o menos perjudiciales que seguir fumando”, señalan.

En este sentido, advierten de que comparar estas alternativas solo con el “no consumo” puede distorsionar la realidad de millones de fumadores adultos, cuya alternativa inmediata no es dejar la nicotina, sino continuar fumando.

Riesgo de desinformación y malas políticas

Los científicos también alertan de la confusión existente en el debate público entre nicotina y humo, lo que, a su juicio, puede inducir a error tanto a la ciudadanía como a los responsables políticos. “Confundir la nicotina con el humo no es un error técnico menor: desinforma al público y puede dar lugar a una mala legislación”, apuntan.

En cuanto a la protección de los menores, coinciden en que debe ser una prioridad, pero insisten en que no debe justificar decisiones alejadas del rigor científico. Además, recuerdan que en varios países donde existen alternativas sin combustión bajo regulación estricta, el tabaquismo juvenil ha seguido descendiendo.

El objetivo europeo, en riesgo

La carta concluye con una advertencia: el objetivo de la Unión Europea de lograr una “generación libre de tabaco” en 2040, con una prevalencia inferior al 5%, podría verse comprometido si no se diferencian adecuadamente los distintos productos.

“Legislar sobre la base de que todos los productos con nicotina son iguales corre el riesgo de proteger el mercado del cigarrillo en lugar de reducirlo”, sostienen los expertos, que instan a Bruselas a adoptar un enfoque regulatorio basado en el “continuo de riesgo” entre productos y alineado con la ciencia.

“Europa no puede afirmar que ‘sigue la ciencia’ en la lucha contra el cáncer mientras ignora una de las distinciones científicas más básicas: la diferencia entre el humo y los productos sin combustión”, apostillan. Con esta petición, el debate sobre cómo regular los nuevos productos de nicotina en Europa vuelve a situarse en el centro de la agenda comunitaria, en un momento clave para la política de salud pública de la Unión Europea.