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Maribel y Vicente llevan 5 años viviendo en una autocaravana: “Es mucho más económico vivir aquí que en un piso”

Ambos querían mayor libertad y reducir sus gastos, por eso decidieron dejar de vivir en una vivienda para ser nómadas.

la pareja junto a su autocaravana
la pareja junto a su autocaravana |Youtube (Arnau Serrado)
Antonio Montoya
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Las posibilidades de acceso a la vivienda se reducen cada año más, solo hay que ver que el precio de los inmuebles sigue marcando máximos históricos. Eso por no hablar de la falta de vivienda que sufre España y de que el precio del alquiler también sigue creciendo. Esto es así ya tanto para los jóvenes como para los no tan jóvenes, de ahí que veamos incluso a jubilados compartiendo piso.

Es por eso que cada vez surgen más alternativas habitacionales que intentan luchar contra la dificultad de acceder a una casa. Una de ellas, sin duda, es el mundo de las camper y las caravanas. Antes, vivir en una autocaravana se relacionaba con estar de vacaciones, pero ahora se trata de una forma estable de vida y permanente para miles de personas. Un caso de este tipo de vida que llama la atención es el de Maribel y Vicente, una pareja que lleva 5 años nada más y nada menos viviendo en uno de estos vehículos portátiles.

Ambos decidieron dejar atrás su rutina en Mallorca para instalarse en una casa con ruedas y recorrer Europa a su propio ritmo. Junto quizás con las casas prefabricadas o las viviendas formadas a partir de contenedores, es la alternativa más recurrida para vivir fuera de las viviendas habituales. La ventaja de la autocaravana es que permite viajar, algo que para los nómadas digitales y aquellas personas que teletrabajan es crucial.

Maribel y Vicente, conocidos en redes como 'La Pingüina en Ruta', decidieron cambiar de vida cuando sintieron que necesitaban romper con lo de siempre. La idea, explican, surgió de la necesidad de “escaparse de rutinas” y de recuperar un tiempo que durante años habían dedicado a los demás. “Ahora es nuestro momento”, resume Maribel, convencida de que esta etapa debía estar marcada por la libertad, la naturaleza y una forma de vivir más pausada.

La pareja venía de Mallorca, donde, según cuentan, se sentían demasiado atados a obligaciones familiares y a una rutina que ya no les aportaba lo que buscaban. Vicente lo define como una ilusión compartida: “Esta era una ilusión que teníamos de disfrutar la naturaleza”, especialmente en lugares alejados del ruido, porque, como reconoce, “no somos de grandes ciudades nos gustan los pueblecitos pequeños a sitios con mucho silencio con mucha tranquilidad”.

Una libertad planificada

Desde hace más de 5 años viven de forma permanente en una autocaravana de unos siete metros y medio, convertida en su vivienda habitual. El vehículo dispone de cocina, baño, dormitorio, comedor y sistemas de autonomía eléctrica. Además, llevan un remolque en el que transportan herramientas, ropa de temporada, una moto, un generador y otros elementos necesarios para su día a día.

Aunque desde fuera pueda parecer una vida basada en la improvisación, su experiencia demuestra lo contrario. Para vivir sobre ruedas hay que organizar rutas, calcular gastos, revisar el vehículo, localizar áreas adecuadas para pernoctar y prever posibles averías. La libertad, en su caso, no significa ausencia de planificación, sino aprender a moverse con orden y con margen.

Vicente resume que vivir con menos gastos no significa gastar todo lo disponible. Según explica, aunque pueden vivir con unos 2.000 euros al mesintentan guardar siempre “un rincón” para averías, ruedas o revisiones importantes.

Ese margen económico es esencial en una vida nómada. La autocaravana permite reducir muchos gastos ligados a una vivienda tradicional, pero también obliga a asumir otros: mantenimiento mecánico, gasoil, neumáticos, reparaciones, mejoras del vehículo y adaptación constante del espacio. En su caso, una ventaja añadida es que Vicente se encarga de gran parte de esos trabajos. “El mantenimiento de la autocaravana lo hago todo yo”, cuenta, algo que les permite ahorrar y viajar con más tranquilidad.

La autonomía también juega un papel clave. Llevan varias placas solares y han ido adaptando el vehículo a sus necesidades. Vicente asegura que van “servidos de por todo”, porque han intentado trasladar a la autocaravana muchas de las comodidades que tendrían en una casa, pero en un espacio mucho más reducido.

Tienen menos gastos fijos que en un piso

Uno de los aspectos que más destacan es el ahorro. “Es mucho más económico vivir aquí que vivir en un piso”, afirma Vicente, al comparar su vida actual con la que llevaban antes.

Según sus cálculos, al dejar atrás la vivienda convencional eliminaron alrededor de 1.200 euros mensuales en gastos como coche, seguros, luz, gas, agua y otros recibos habituales. Ese dinero, explican, ahora se destina a desplazarse, mantenerse y disfrutar de la vida en ruta.

Vicente recuerda que antes tenían un coche por el que pagaban unos 350 euros al mes, además del seguro. A eso se sumaban los suministros de la vivienda y otros pagos fijos. La diferencia, señalan, no está solo en gastar menos, sino en decidir mejor en qué se emplea cada euro.

La comida también forma parte de esa economía diaria. Frente a la imagen de quienes piensan que viajar en autocaravana implica comer siempre fuera, ellos insisten en que hacen vida doméstica. Cocinan, desayunan, comen y cenan en el vehículo. “Vivimos de dos pensiones normales y corrientes”, apuntan, por lo que la clave está en comprar con cabeza, preparar la comida en casa y evitar gastos innecesarios.

Maribel lo explica de una forma sencilla: “¿Qué haces en tu casa? Yo nosotros cocinamos aquí desayunamos aquí cenamos aquí”. Pueden darse algún capricho puntual, pero su rutina se parece más a la de cualquier hogar que a la de unas vacaciones permanentes.

La movilidad también cambia su relación con los lugares. Si un sitio no les convence, se van. Si están cómodos, se quedan más tiempo. Vicente lo resume con naturalidad: “te gusta el sitio vamos a pasar otro día”. Esa flexibilidad, para ellos, es una de las grandes diferencias frente a una vida fija.

Una casa pequeña, pero suficiente

La autocaravana tiene limitaciones evidentes de espacio, pero Maribel y Vicente aseguran que se han adaptado bien. En pocos metros, el interior se transforma según el momento del día: comedor, salón, cocina, dormitorio o zona de descanso. “Te acostumbras a las medidas, te acostumbras a todo”, explican.

Vicente detalla que la autocaravana mide unos 7,5 metros y que, pese a su tamaño reducido, resulta funcional. Calcula que tendrá alrededor de 11 metros cuadrados, pero bien aprovechados. La clave, dice, es que cada rincón tenga un uso y que nada ocupe espacio sin motivo.

Para Maribel, este cambio de vida también ha supuesto una mejora importante en su salud. Con problemas de espalda, asegura que la autocaravana le resulta más cómoda que su antiguo piso sin ascensor. “Para mí, la salud”, resume al hablar de lo que más ha ganado con esta decisión.

La humedad de Mallorca, explican, no le favorece, por lo que pasar más tiempo en lugares con aire seco y naturaleza le ha ayudado. Ella misma lo resume así: “la libertad que te da es bestial”, no solo por poder moverse, sino también por vivir en un entorno que siente más amable con su cuerpo.

Seguridad, desconexión y una nueva forma de familia

La vida sobre ruedas también implica tomar precauciones. La pareja asegura que no ha tenido problemas graves de seguridad, aunque sí han aprendido a elegir bien dónde parar. Vicente cuenta que en Francia unos gendarmes les recomendaron moverse a una zona con cámaras para evitar riesgos. Desde entonces, aplican medidas preventivas y viajan con sistemas de seguridad.

Además, llevan una perra que consideran una alarma perfecta y utilizan cámara con emisión en directo cuando lo necesitan. Para ellos, la seguridad no consiste en vivir con miedo, sino en no confiarse y elegir bien los lugares de descanso.

Otro de los cambios más importantes es la relación con la familia. Maribel y Vicente reconocen que quien se plantee una vida así debe estar preparado para ver menos a hijos y nietos. Vicente lo dice claramente: “lo primero es estar preparados para desconectarte de todo el mundo aunque luego lo recuperas al cabo del tiempo”.

Aun así, no lo viven como una ruptura. Las videollamadas y los encuentros puntuales les permiten mantener el contacto. Maribel recuerda que “con una videollamada hoy en día no hay ningún problema los tienes ahí delante”, aunque admite que el primer paso exige estar preparado emocionalmente.

Ya no necesitan tanto para vivir

Su experiencia también les ha llevado a replantearse qué necesitan realmente. Viajar en autocaravana obliga a seleccionar, ordenar y renunciar a muchas cosas, pero no necesariamente a calidad de vida. Para Vicente, se trata de aprender a vivir “con bastante menos”, aunque en su caso siguen llevando herramientas, sistemas de apoyo y todo aquello que consideran útil para resolver imprevistos.

Ese equilibrio entre minimalismo y practicidad define su forma de vida. No viven con lo mínimo absoluto, sino con lo necesario para sentirse autónomos. Por eso llevan moto, remolque, generador, placas solares, ropa de temporada y herramientas. La libertad, en su caso, también pasa por poder solucionar problemas sin depender siempre de terceros.

Cinco años después, la pareja no se arrepiente. De hecho, Vicente asegura que habrían empezado antes: “Sí sí mínimo tres o cuatro años antes mínimo”. Lo que antes les frenaba, explican, era la responsabilidad hacia otras personas y el miedo a dar el paso.

Hoy lo tienen claro. Maribel afirma que volver a vivir encerrados en un piso no entra en sus planes. “Encerrados en un piso otra vez no lo tenemos clarísimo”, dice, porque lo que necesitan ahora es aire, sol y naturaleza. Su objetivo, concluyen, es seguir adelante “para muchos kilómetros”.