Tener que empezar un negocio desde cero no es nada fácil, ya que en ciertos sectores requieren de cierta formación mínima, experiencia y de una inversión inicial que no todo el mundo puede hacer frente. Esto pasa mucho en los oficios tradicionales, por eso veíamos a un camionero admitiendo que la inversión inicial más el camión “echa para atrás al personal" de cara a empezar en esta profesión de forma autónoma.
Esto ocurre también en oficios como el de electricista, que aparte de tener una buena formación en este campo y cierta experiencia mínima, se requiere invertir en herramientas, furgoneta o vehículo de desplazamiento y los gastos propios del autónomo, entre otros. Es por esto que, a pesar de haber bastante demanda de profesionales que se dediquen a ello y de tener buenos sueldos, no todo el mundo da el paso de ser electricista.
Además de tener una idea de negocio bien clara, los nuevos empresarios deben lidiar con una gestión económica y una serie de problemas burocráticos también que no dejan avanzar con claridad a veces a los autónomos. Un caso que representa muy bien esto es el de Salva, un electricista que actualmente impulsa su propia empresa de instalación solar en Sevilla tras haber estado dos años viviendo en Alemania. Este joven consiguió ahorrar bastante en el país germano, donde los salarios incluso duplican a los españoles, pero empezar su actividad en España no le resultó nada sencillo.
El grave riesgo de convertirse en el banco de los clientes
A través de un vídeo publicado en su cuenta de TikTok, el profesional explicó la difícil situación financiera que tenía al principio debido a lo tarde que cobraba sus primeros trabajos, por no decir los retrasos de la gente al pagarle. "Es terrible, tío. Los pagos a 60 y 90 días me están dejando frito", dijo lamentándose y recordando que apenas se encontraba en el "día 45 de 365" de su nuevo proyecto emprendedor cuando ya vivía esta situación. Los retrasos en el cobro de sus facturas generó un problema crítico para su supervivencia diaria: "Cobrar a 60 o 90 días no solamente roza lo ilegal o es ilegal, sino que es que te deja tieso, pero tieso".
El trabajador denunció que esta práctica no le deja mostrar su buena labor profesional como debería, ya que pasa a ser más bien el gestor financiero del cliente en vez del instalador que le tiene que montar las placas. "Si estás cobrando a 60 o 90 días, dejaste de ser el instalador de tu cliente y te convertiste en su banco", explicó el sevillano sobr elo que siente.
Asimismo, Salva explicó cómo la ley marca un plazo de pago por defecto de 30 días, el cual se puede ampliar a 60 mediante contrato, pero que superar esa barrera temporal está "totalmente prohibido, salvo excepciones". Sin embargo, la normalización de este abuso en el gremio resulta total: "Si yo presupuesto a primeros de abril [...] hago la obra a final de abril, yo tengo que pagar a mitad de abril los materiales, emito factura y hasta pasados 60 días no voy a ver un duro de eso". Ante este desajuste letal para cualquier pequeña empresa, el andaluz resumió su tremenda frustración: "Pongo el material, pongo la mano de obra y encima pongo el riesgo".
Exigir el 50% por adelantado y rechazar el miedo a no tener obras
Para evitar tener que cerrar su empresa por falta de liquidez, el electricista tomó medidas drásticas sobre sus presupuestos para que ya no le pasara más y no volviera a estar en la cuerda floja en lo que respecta a los ingresos. "La verdad que esto no es normal ni sano [...] puedes estar creciendo mucho, puedes estar facturando mucho, pero si no hay flujo de caja, estás perdido", aclaró el autónomo para visibilizar su cruda realidad.
Por ello, se le ocurrió poner unos límites de precio y pagos por adelantado sin los que no trabaja. "Así que yo eché el freno en ese aspecto. En obras de menos de 10.000 euros, 50% por adelantado y el otro 50% a finalización de obra con un máximo de 15 días", puntualizó. Si algún promotor le exige un plazo superior a los 30 días, Salva directamente le dice que no: "Lo siento, pero yo ahí no entro".
Este electricista también lanza un mensaje en su vídeo a todos los profesionales del sector, animándoles a no aceptar acuerdos precarios por tener miedo a perder contratos. "La realidad absoluta es que faena hay de sobra porque no paro de echar trabajos para atrás porque no doy abasto", dijo con mucha seguridad. Puesto que la falta de mano de obra en la construcción es evidente y la demanda no cesa, invitó a los instaladores a que no traspasen los límites con ellos. "No pienso financiar a ninguno de mis clientes porque a mí nadie me financia. No pude ni siquiera comprarme una furgoneta nueva [...] O se paga o no se instala", concluyó con total firmeza.