El verano ha llegado con altas temperaturas y varias olas de calor en pocas semanas, no solo en España, también en el resto de Europa. El problema en muchos casos es que, una vez que baja la temperatura en el exterior, no significa que lo haga también en el interior de las viviendas. En algunas de ellas, el calor puede quedarse acumulado durante días en paredes, techos y suelos, haciendo que el interior siga siendo casi inhabitable aunque fuera ya refresque. Es lo que le ocurre a una pareja francesa que vive en un tríplex en Francia, y que teme la llegada de nuevas olas de calor.
Según informan desde Figaro Immobilier, en la anterior ola de calor a primeros, la casa de esta pareja llegó a alcanzar los 36 grados en su interior, y pese a que las temperaturas bajaron, hay una nueva ola de calor prevista en su localidad para estos días y a la pareja le preocupa que el apartamento no se haya enfriado lo suficiente antes de que llegue de nuevo el calor extremo.
Aunque lo están intentando, llegando incluso el marido, habiendo quedado a treletrabar en la vivienda para poder ventilar la casa el máximo posible y controlar si la temperatura bajaba, el resultado no ha sido el esperado. “No podemos crear mucha corriente de aire, y en cuanto cerramos las ventanas, la temperatura sube inmediatamente de 27 a 31 grados” explica la mujer.
Las paredes siguen liberando calor aunque la temperatura exterior haya bajado
El problema, según cuenta la pareja, está en que su tríplex fue sometido en 2019 a un aislamiento térmico interior que ha aumentado su inercia térmica. Es decir, la vivienda conserva muy bien la temperatura, pero en plena ola de calor eso se convierte en un problema, porque también retiene el calor acumulado durante días.
“Las paredes liberan el calor que absorbieron durante la ola de calor. Y están a 35 grados, así que la casa no se está enfriando”, lamenta la mujer, que asegura que la vivienda no consigue recuperar una temperatura soportable pese a los intentos de ventilación.
La situación ha llevado a la pareja a plantearse si tendrá que volver a refugiarse en su segunda vivienda que tienen en una zona más fresca, como ya hicieron durante la anterior ola de calor.
En Francia no son los únicos propietarios que se enfrentan a este problema, ya que hay muchas casas difíciles de enfriar. Los expertos explican que no existe un plazo único para enfriar una vivienda, ya que depende del aislamiento, la orientación, la ventilación y los materiales del edificio. Una pared puede tardar varios días en liberar el calor acumulado, especialmente en edificios de hormigón, piedra o viviendas muy bien aisladas.

