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Un jubilado de 76 años se harta del ruido del estanque de su vecino, vierte aceite y detergente, mata varias carpas koi y es condenado a indemnizarlo: “Me ha salido el tiro por la culata”

El hombre aseguraba que el ruido de la bomba eléctrica no le dejaba dormir y que había intentado solucionarlo hablando con su vecino y acudiendo al ayuntamiento antes de decidir tomarse la justicia por su mano.

Una imagen del jubilado
Una imagen del jubilado |Alamy - PA wirw
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Uno de los principales conflictos entre vecinos, además de por la linde de los terrenos, suele darse por los ruidos. Estos generan disputas que pueden ser difíciles de solucionar, sobre todo cuando se mantienen durante meses y afectan al descanso; sin embargo, tomarse la justicia por su mano no suele terminar bien. Esto es lo que ocurrió en Reino Unido con un jubilado de 76 años que terminó entrando en el jardín de su vecino, dañando la bomba de un estanque y vertiendo aceite de motor y detergente en el agua, provocando la muerte de algunas de sus carpas koi.

El conflicto comenzó por el ruido que hacía la bomba eléctrica que el vecino utilizaba para mantener su estanque. Según declaró el jubilado en Daily Mailel ruido era constante y le impedía dormir, especialmente después de pasar una semana en cama por una infección pulmonar que le obligaba a mantener abierta la ventana de su habitación.

En un principio, ambos vecinos habían tenido una relación amistosa y habían comentado el problema de los ruidos por la bomba del estanque. Según se explicó posteriormente ante el tribunal, el propietario del estanque llegó a plantearse apagar la bomba, pero acabó negándose porque consideraba que hacerlo podía perjudicar a los peces.

“Mi paciencia se agotó”

Con el paso del tiempo, la situación y la relación de ambos propietarios fueron empeorando y el jubilado asegura que llegó a llamar a la puerta de su vecino alrededor de las dos de la madrugada para volver a quejarse por el ruido. Según su versión, este le sugirió que comprara unos tapones para los oídos, una respuesta que terminó aumentando todavía más el enfrentamiento.

Mi paciencia se agotó. Estaba perdiendo peso, y me pasaba las noches en vela dando vueltas en círculos”, explicó el hombre. También aseguró que había probado a dormir en otras partes de la casa e incluso a cerrar la ventana y sellarla con cinta aislante para intentar reducir el ruido.

Antes de actuar por su cuenta, se puso en contacto con el ayuntamiento, pero según el mismo explicó, el trabajador que hizo la visita no detectó ningún problema de ruido, aconsejándole que cerrara las ventanas o se planteara mudarse.

Fue entonces cuando decidió vengarse. El 20 de marzo de 2026 vertió aceite de motor en el estanque y, cuatro días después, las cámaras de seguridad lo grabaron trepando hasta el jardín de su vecino, donde dañó las tuberías y la bomba eléctrica. También echó detergente en el agua, tras lo que murieron algunas de las carpas koi.

Reconoció los daños y tendrá que indemnizar a su vecino

El jubilado acabó reconociendo ante la justicia tres delitos de daños a la propiedad y uno por muerte de los peces.  Durante el procedimiento, su defensa explicó que padecía varios problemas de salud, entre ellos enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes tipo 1, cáncer de piel e hipertensión. También se tuvo en cuenta que durante el último año había empeorado su salud mental y que sufría ansiedad y depresión severas.

Finalmente, fue condenado a pagar 565 libras (unos 660 euros) de indemnización, de las que 440 libras correspondían a los daños ocasionados en el estanque y sus instalaciones y otras 125 libras a los peces muertos. Además, recibió una orden de libertad condicional durante dos años.

El jubilado reconoce ahora que su reacción no solucionó el problema, de hecho, asegura que el estanque hace incluso más ruido que antes después de que su vecino reparara la instalación. “Me ha salido el tiro por la culata. La bomba está encendida en este momento”, afirmó.