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Sara, joven estudiante en España: "No somos limpiaculos, somos cuidadoras de gente mayor y con discapacidad"

Una estudiante de Formación Profesional asiste al programa 'La Revuelta' y reivindica con orgullo el valor de su profesión frente a los insultos y el menosprecio que sufren a diario.

Sara, durante el programa.
Sara, joven estudiante en España: "No somos limpiaculos, somos cuidadoras de gente mayor y con discapacidad" |'La Revuelta'.
Fátima Pazó
Fecha de actualización:

"Nos llaman 'limpiaculos' de forma despectiva, pero nos llamamos cuidadores". Con esta contundencia se expresó Sara, una joven estudiante, durante su intervención en el programa de televisión La Revuelta, presentado por David Broncano

La joven aprovechó el micrófono para defender la dignidad de su profesión y exigir el fin de los insultos que soportan quienes se dedican a atender a los colectivos más vulnerables de la sociedad. El propio presentador calificó de "vergonzoso" este desprecio y definió la labor como "una de las profesiones más nobles e importantes que hay en el planeta".

Un título oficial de dos años para un trabajo esencial

Sara estudia el ciclo de Grado Medio de Técnico en Atención a Personas en Situación de Dependencia. Aunque mucha gente piensa erróneamente que cuidar a los demás no requiere preparación, la realidad es que estas profesionales pasan dos años de FP (unas 2.000 horas de clases teóricas y prácticas) para aprender a asistir a personas mayores, enfermos crónicos y ciudadanos con discapacidades severas.

Al terminar los estudios, estos técnicos llegan a trabajar en residencias de ancianos, centros de día e incluso en servicios de ayuda a domicilio (SAD), cuidando a los dependientes en sus propias casas. 

A pesar del enorme esfuerzo físico y mental que exige este empleo, el sector privado ofrece salarios muy bajos. En las residencias privadas y en la ayuda a domicilio, los sueldos se mueven entre los 1.100 y los 1.300 euros brutos al mes, una cifra que apenas supera el Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

La situación mejora cuando estas profesionales logran plaza en los hospitales o centros de salud de la sanidad pública, donde gracias a los complementos por trabajar de noche, hacer turnos o cubrir días festivos, el sueldo neto sube hasta situarse entre los 1.350 y los 1.700 euros al mes.

A qué se enfrentan cada día

Las trabajadoras del sector sociosanitario, donde casi el 90% son mujeres y muchas de ellas inmigrantes, sufren una triple sobrecarga laboral que destruye su salud:

  •  Lesiones físicas: Dolores crónicos de espalda, lumbago y tirones musculares por tener que levantar a personas que no pueden moverse para ducharlas, meterlas en la cama o pasarlas a una silla de ruedas.
  • Desgaste psicológico: El contacto continuo con enfermedades duras como el Alzheimer, las demencias y el duelo constante cuando fallecen los ancianos a los que cuidan genera un fuerte agotamiento emocional.
  • Falta de personal: Las empleadas denuncian que las residencias privadas aplican ratios abusivas (muy pocas cuidadoras para atender a demasiados residentes), lo que las obliga a trabajar a contrarreloj y les quita tiempo para dar un trato más humano.

Un sector que necesitará miles de trabajadores urgentemente

El menosprecio y los insultos que denunció Sara nacen de un prejuicio antiguo: la falsa idea de que las tareas de limpieza y cuidado son trabajos que no tienen valor. Además, las empleadas extranjeras sufren con frecuencia comentarios xenófobos por parte de algunos familiares de los pacientes.

Sin embargo, España no podrá salir adelante sin ellas. Los informes del Ministerio de Derechos Sociales advierten de que el país se enfrenta a un envejecimiento histórico de su población. Actualmente hay 490.000 cuidadores profesionales en activo, pero las estimaciones oficiales avisan de que España necesitará entre 260.000 y 414.000 profesionales más para atender la demanda de cara al futuro. Por eso, el sector exige que se empiece a valorar su trabajo con mejores sueldos y, sobre todo, con el respeto que reclamó Sara ante las cámaras.