Envejecer implica cambios físicos pero también sociales y la psicología ha identificado una de las experiencias más duras al hacerse mayor. No se trata de la soledad o de la falta de ilusión por nuevos retos, sino descubrir que ciertas amistades desaparecen al dejar de sostenerlas activamente. Este fenómeno aparece cuando una persona deja de ser la que inicia el contacto, muestra la realidad de las relaciones sociales.
Varios estudios publicados recientemente en Estados Unidos y recogidos por Forntiers explican que este “volverse invisible” es más frecuente cuando se dejan de frecuentar los entornos sociales habituales, bien por dejadez o por cambios como las mudanzas, el trabajo o la vida académica en la Universidad.
Muchas amistades no terminan porque haya una pelea, sino que se diluyen. Algo tan sencillo como dejar de escribir, mandar un simple WhatsApp para preguntar puede ser el detonante para darse cuenta de que las amistades son frágiles al pasar unos días sin respuesta que luego son semanas o meses.
Investigadores como Aaron M. Ogletree y Rebecca G. Adams resaltaron que los estudios sobre amistad y madurez suelen estar centrados en sus beneficios como el apoyo o la compañía dejando de lado otros aspectos fundamentales como el desequilibrio o las decepciones.
Qué es la ‘teoría de la equidad’
Uno de los marcos más usados en la psicología para entender todos estos movimientos que afectan a los sénior en mayor medida, es la llamada teoría de la equidad. La elaboraron J. Stacy Adams y fue aplicada a las relaciones personales por autores como Elaine Hatfield.
Este punto de vista sostiene que las personas evalúan sus vínculos en función del equilibrio entre lo que ofrecen y lo que reciben a cambio. En el caso de la amistad es complicado y suele basarse en intangibles como recordar una fecha importante (cumpleaños, aniversario…), interesarse por el bienestar de la otra persona o proponer algún plan como una salida al cine o a cenar.
Cuando es sólo una persona la que siempre hace todo esto, la relación puede percibirse como una obligación en vez de ser algo voluntariamente elegido. Así, poco a poco se va desgastando. Una amistad no es lo mismo que una relación de amor, por ejemplo. Las amistades no tienen estructuras formales que la sostengan, por eso son tan vulnerables.
Solo el 53% de las relaciones de amistad son recíprocas

Un estudio publicado en PLOS ONE coordinado por Abdullah Almaatouq, analizó las amistades de un grupo de personas y concluyó que sólo el 53% de ellas eran recíprocas. Esto quiere decir que, en poco más de la mitad, los dos se conocían plenamente, y sabían que su relación era amistad.
Esto sugiere que casi la mitad de las amistades son unilaterales, una persona percibe más cercanía que la otra. Aunque los datos proceden de una muestra específica, se puede trasladar a otros ámbitos más amplios.
Los mayores pierden amistades con más facilidad que los jóvenes
Durante los años de juventud se establecen más relaciones sociales: los estudios, el gimnasio, el barrio… en muchas ocasiones son por proximidad. El contacto frecuente y las interacciones como base de estas amistades. Luego, pasa el tiempo y esa estructura desaparece. Hay factores importantes que potencian el ‘aislamiento’ que, según los expertos, tienen que ver con llegar a la edad de jubilación, las responsabilidades familiares o problemas de salud.
Si se dan todos estos factores y la amistad se sigue manteniendo, quiere decir que ambas partes quieren conservarla. La psicóloga de Stanford, Laura Carstensen, explicó que siempre se ha percibido el tiempo como algo limitado, que termina. Por eso, se prioriza a las personas que son emocionalmente positiva.
Por tanto, hay menos vínculos pero estos son más profundos y también hace que la pérdida de un amigo sea más dolorosa, evidente y predecible.
El 24% de los mayores de 65 años se siente “aislada”
Los datos sobre la soledad muestran la magnitud del problema, y un estudio de la National Academies of Sciences publicó que el 24% de los mayores de 65 años se sienten solos. Pero además, el 43% de los adultos de más de 60 años también sufren esa soledad.
En la misma línea, una revisión sistemática de 2023 liderada por Christos Pezirkianidis (Universidad Panteion) concluyó que la calidad de las amistades está directamente relacionada con el bienestar psicológico.
El impacto va mucho más allá de lo emocional. El psiquiatra Robert Waldinger, director del Estudio de Desarrollo Adulto de Harvard, advirtió que la soledad tiene efectos comparables al tabaquismo o al alcoholismo en la salud.

