Los asientos traseros de un Dacia blanco son ahora el armario de Jordi, de 69 años. En el maletero, la ropa limpia espera a ser doblada. Lo que para muchos es solo un vehículo, para Jordi y su pareja Montse, de 61 años, es su hogar desde hace siete meses. Ambos son jubilados, cobran una pensión que ellos mismos definen como "correcta" y, sin embargo, la crisis de la vivienda los ha empujado a vivir en la calle.
"Lo que estamos viviendo le puede pasar a cualquier trabajador de clase media", advierte Jordi en una entrevista a La Vanguardia. Su historia es la de miles de españoles que, de la noche a la mañana, descubren que tener una nómina o una pensión ya no es garantía de tener un techo.

"Si juntamos ambos sueldos, podemos adquirir un alquiler menor a 800€"
La pesadilla comenzó en el momento en que su casero decidió rescindir el contrato para recuperar la vivienda para uso personal. Hasta ese día, la pareja pagaba una renta de 650 euros mensuales, una cifra que hoy parece pertenecer a otra época. Al intentar reubicarse, se toparon con un mercado en Sabadell que se ha vuelto completamente inalcanzable.
A pesar de contar con dos pensiones que, sumadas, les permitirían estirar su presupuesto hasta los 800 euros, la realidad es implacable: "Todo lo que encontramos está por encima de los 900 o 1.000 euros", lamenta Montse. Este desfase ha provocado un bloqueo absoluto en su búsqueda, ya que, sencillamente, no existe oferta que se ajuste a sus ingresos.

Para no perder la dignidad en mitad de este desamparo, Jordi y Montse han tenido que diseñar una compleja logística de supervivencia urbana. Se han hecho socios de una piscina municipal cercana con el único fin de poder usar las duchas a diario y recurren a lavanderías de autoservicio para mantener su ropa limpia, intentando normalizar una rutina que transcurre, inevitablemente, entre los cuatro paneles de su coche.
La vivienda, en máximos históricos
El caso de Jordi y Montse no es un hecho aislado, sino la punta del iceberg de una crisis habitacional que tan solo en este mes ha alcanzado cifras récord. El precio medio del alquiler en España se sitúa ya en los 15 €/m², con Cataluña alcanzando los 17,1 €/m² y Madrid disparada por encima de los 21 €/m². Sin embargo, la situación para los jubilados se multiplica:
- Requisitos de solvencia: Aunque tengan ingresos estables, las inmobiliarias exigen que el alquiler no supere el 30% de la pensión. Un jubilado con 1.300 € de pensión es descartado automáticamente para un piso de 900 €.
- Barreras de entrada: Entre fianza y garantías, el desembolso inicial puede superar los 3.000 euros, una cifra inasumible para pensionistas sin ahorros previos.

Cientos de personas ya apuestan por vivir en vehículos
Organizaciones como Cáritas advierten que en España ya hay cerca de 11 millones de personas en situación de exclusión residencial. Esto incluye el fenómeno de vivir en vehículos: desde furgonetas camperizadas hasta coches particulares. Aunque no existe un censo oficial, se estima que miles de 'trabajadores pobres" duermen en parkings de grandes ciudades o zonas turísticas como Baleares ante la imposibilidad de pagar una habitación.
Desde el Ayuntamiento de Sabadell aseguran que están siguiendo el caso de Jordi y Montse para ofrecerles un "recurso intermedio", como una pensión o alojamiento de urgencia. Mientras tanto, Jordi y Montse siguen frente a su Dacia blanco, recordando a todo el que quiera escucharles que nadie está a salvo de acabar durmiendo entre cuatro puertas y un volante.

