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Compran una casa de 1,18 millones de euros pensando que era tranquila y la Justicia anula la venta por el ruido de los vecinos: “Un auténtico escándalo que empieza a las 5:25 de la mañana”

La pareja descubrió pocos días después de mudarse que la frutería colindante realizaba entregas de madrugada y generaba ruidos constantes durante todo el día.

Una mujer poniéndose tapones en los oídos
Una mujer poniéndose tapones en los oídos |Canva
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:
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Comprar una vivienda es una decisión complicada, sobre todo por el alto desembolso que supone la operación. La mayoría hace la inversión pensando que será el hogar ideal, pero en ocasiones se descubren problemas tras la mudanza. Es lo que le ha pasado a una pareja francesa, que compró una casa de 211 metros por 1.180.000 euros pensando que disfrutarían de tranquilidad, pero pocos días después descubrieron que el ruido procedente del negocio vecino hacía prácticamente imposible descansar. Tras años de batalla judicial, la Justicia terminó anulando la venta de la propiedad.

Según la información publicada por el medio Figaro Inmobilier, la pareja compró la casa en 2013 después de realizar varias visitas a distintas horas del día. La vivienda estaba situada entre una pizzería y una frutería, pero durante las visitas no detectaron ningún problema de ruido.

Todo cambió tres días después de mudarse. A las 5:25 de la mañana comenzaron las entregas de mercancía de la frutería vecina. Según explicaron posteriormente ante los tribunales, el ruido de palés, montacargas y compresores frigoríficos se repetía constantemente, incluso los sábados.

La pareja contactó primero con el antiguo propietario para quejarse, pero este aseguró que había vivido allí “en paz” durante años. También hablaron con el dueño de la frutería, que realizó algunas modificaciones técnicas para intentar reducir el ruido, aunque sin éxito.

Un informe confirmó que el ruido “perturbaba gravemente” la vivienda

Ante la situación, los propietarios contrataron a un experto para analizar el nivel de ruido en la vivienda. El informe concluyó que los sonidos procedentes del negocio vecino eran claramente audibles en todas las habitaciones de la casa y que “perturbaban gravemente la paz y la tranquilidad del hogar”.

Poco después, el departamento municipal de higiene confirmó varias infracciones del Código de Salud Pública. Las mediciones detectaron niveles acústicos que superaban ampliamente los límites legales permitidos tanto de día como de noche.

En 2016, la pareja decidió demandar tanto al vendedor de la vivienda como al propietario de la frutería, reclamando la anulación de la compraventa y una indemnización por daños y perjuicios.

En una primera sentencia dictada en 2020, los jueces obligaron al comerciante a realizar obras de aislamiento acústico y a indemnizar a la pareja con 13.000 euros por daños, aunque rechazaron anular la venta de la casa.

La Justicia anuló finalmente la venta de la vivienda

El Tribunal de Apelación de Versalles consideró que la tranquilidad había sido un elemento esencial para los compradores y que el nivel de contaminación acústica constituía una “perturbación anormal del vecindario”. Además, el antiguo propietario terminó reconociendo ante el tribunal que nunca había vivido realmente en la vivienda.

La Justicia concluyó que, de haber conocido el verdadero nivel de ruido existente, la pareja jamás habría comprado la casa. Por ello, ordenó anular la venta y condenó al vendedor a devolver los 1.180.000 euros pagados por la vivienda.

El caso llegó posteriormente al Tribunal de Casación francés, que confirmó la anulación de la venta, aunque modificó parte de las indemnizaciones económicas relacionadas con gastos y reformas realizadas en la propiedad.