La justicia francesa ha dado un paso adelante sobre la economía de las plataformas de reparto. Varias asociaciones de apoyo a repartidores han presentado una denuncia penal contra Uber Eats y Deliveroo ante la Fiscalía de París por un presunto delito de trata de seres humanos con fines de explotación laboral. Esta es la primera vez que sucede algo así en Francia, y pretende que se traslade este conflicto ahora al terreno penal porque de momento no había salido del ámbito laboral y administrativo.
La denuncia la impulsan cuatro colectivos, la Maison des Libreurs de Burdeos, la Liaison de coursiers en París y las asociaciones Amal y Ciel, que sostienen que el modelo de negocio de estas plataformas configura un sistema de explotación sostenido en la precariedad de los repartidores. El abogado de los demandantes, como destaca EFE, ha asegurado que los elementos recabados entran en la “información legal” de trata de personas con fines laborales apoyándose en testimonios y en documentación presentada.
La acusación está basada en las condiciones de trabajo del sector y en un estudio que publicó Médicos del Mundo en 2025 donde se situaba la jornada laboral media de los repartidores en 63 horas a la semana, con sueldo de 1.480 euros brutos al mes.
Las asociaciones destacan que esta asignación no es bastante, que las jornadas son muy prolongadas y que esto afecta de manera especial a los trabajadores inmigrantes que suelen ser los más vulnerables.
Un sistema de organización laboral “opaco”
Uno de los aspectos más importantes es la organización del trabajo porque han encontrado que el sistema de asignación de pedidos es opaco y determina un alto volumen de encargos. La vía penal no es la única abierta. Las asociaciones han remitido también un requerimiento formal a Uber Eats como paso previo a una posible acción colectiva por discriminación, lo que anticipa un recorrido judicial amplio y multifacético.
Por su parte, las empresas han rechazado las acusaciones. Uber Eats ha calificado la denuncia de “infundada”, mientras que Deliveroo niega que su modelo pueda considerarse una forma de explotación laboral. Ambas compañías han defendido reiteradamente que ofrecen flexibilidad a los repartidores, una tesis que ha sido objeto de creciente escrutinio en varios países europeos.
Casi 100.000 personas trabajan como repartidores
En Francia, casi 100.000 personas trabajan como repartidores, y ya han existido algunas demandas previas que inciden en la clasificación de estos profesionales como autónomos o asalariados. La novedad es que se trata de una denuncia pionera, que si sale adelante creará un precedente.
A medio plazo, podría servir para configurar el marco legal de las plataformas en Europa, donde las instituciones debaten directivas para reforzar los derechos laborales en este sector.

