Trabajar en la construcción es algo que poca gente quiere pero que puede dar un buen sueldo y una cierta estabilidad laboral que hoy en día no lo da el trabajo de oficina debido al auge de la Inteligencia Artificial, que está destruyendo multitud de puestos de trabajo tecnológicos.
Y es que la falta de relevo en la obra es tal que desde las empresas de reformas llevan ya tiempo abriendo nuevas vías para cubrir esos puestos de trabajo. Una de estas vías es el personal extranjero, que vienen sobre todo de Latinoamérica para trabajar como albañiles en España o profesiones del mismo sector. Otra vía está siendo la apertura del sector al género femenino, ya que son sectores que tradicionalmente han estado muy masculinizados pero en los que cada vez vemos más mujeres electricistas, albañilas o ejerciendo profesiones que siempre estuvieron principalmente ocupadas por hombre.
Margarita Vidrialesa es uno de esos casos, una experimentada operaria que en 2018 abandonó su otro trabajo en limpieza para dedicarse a la obra.
La rentabilidad de un sector necesitado de talento
En un sector donde las mujeres apenas representan el 11,2% del total de trabajadores, historias como la suya siguen sorprendiendo a la vez que ya se empiezan a normalizar. En una charla con el medio El Español, Margarita defendió que no es tan importante siempre la fuerza en este trabajo como se viene creyendo, sino que la habilidad puede suplir esta fuerza. "Cualquier oficio, con la maquinaria actual, puede ser realizado por cualquier persona. Muchas mujeres estudian estos oficios porque ven mejores salidas y sueldos más altos. Yo soy un claro ejemplo", remarcó la trabajadora.
Efectivamente, el beneficio económico resulta el mayor aliciente para afrontar la dureza de la jornada. Hoy en día, Margarita percibe unos cuantiosos ingresos de 33.000 euros anuales. La operaria reconoció sin tapujos que "la jubilación de los profesionales más veteranos ha encarecido la mano de obra cualificada, aumentando así la remuneración de quienes saben trabajar".
Los límites legales y el mito de la fuerza bruta
Sin embargo, a pesar de demostrar que es tan válida técnicamente como sus compañeros, las mujeres todavía se enfrentan a muchas normas de prevención de riesgos que resultan cuanto menos machistas. "Si levantamos un saco de 25 kg y nos lesionamos, la responsabilidad es nuestra", advirtió Margarita sobre la normativa que les impide cargar más de 20 kilos de peso.
Aun así, la albañila sigue luchando a diario con los prejuicios físicos a través de su cuenta de TikTok, respondiendo a todo el que duda de la capacidad femenina con comparaciones. "La gente se piensa que la construcción es trabajo de fuerzas, y no siempre es así. Piensan que las mujeres no pueden levantar 25 kg, pero solo hay que ver a una madre levantando a su hijo". Por lo que, con la intención de normalizar su presencia, Margarita animó a cualquier chica a sumarse a la obra: "El saber no ocupa lugar y no hay nada que impida que sean felices en este trabajo".

