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El 'envejecimiento exprés' del ladrillo: el 22% de los trabajadores de la construcción tiene más de 55 años y solo uno de cada diez es menor de 30

Un informe del sector avisa de que el envejecimiento de las plantillas y la falta de perfiles cualificados amenazan la respuesta a la crisis de la vivienda y a la modernización tecnológica de la industria

Dos albañiles trabajan levantando un tabique
Dos albañiles trabajan levantando un tabique |Envato
Francisco Miralles
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El sector de la construcción en España encara una crisis demográfica sin precedentes que amenaza con frenar el ritmo de obras, vivienda e infraestructuras durante la próxima década. Casi un cuarto de los trabajadores ocupados, el 22% de la plantilla, supera ya los 55 años y se jubilará a lo largo de los próximos diez años, mientras que apenas uno de cada diez ocupados es menor de 30 años.

Así lo recoge el informe Gestión del talento en el sector de la construcción y su relación con la I+D+i elaborado por la Plataforma Tecnológica Española de Construcción (PTEC) y presentado este abril en el FESCOMAD junto a la Universidad de Cantabria y la Red de Clústeres de la Construcción. El documento advierte de un escenario de salidas masivas sin relevo a la vista que podría dejar al sector sin la mano de obra necesaria para acometer los planes públicos de vivienda e infraestructura previstos hasta 2035.

Una pirámide laboral invertida sin relevo joven a la vista

Las cifras del informe dibujan un sector que envejece más rápido de lo que rejuvenece. De los 1.530.002 ocupados que registra hoy la construcción, solo 164.898 tienen menos de 30 años, lo que supone un 10,8%del total. La franja central, entre 30 y 54 años, concentra el 67,2% de la plantilla, y el 22% restante está formado por trabajadores que superan los 55 años y se acercan a la edad ordinaria de jubilación. La proyección es directa: en los próximos diez años, más de 336.000 albañiles, técnicos y profesionales del sector saldrán del mercado laboral sin que la cantera juvenil tenga músculo suficiente para absorber el hueco.

Un joven trabajador en la obra
Un joven trabajador en la obra | Envato

Otros mercados europeos atraviesan tensiones similares, pero el caso español destaca por la combinación de envejecimiento acelerado y un nivel especialmente bajo de incorporación juvenil. Mientras países como Alemania o los Países Bajos llevan años ejecutando programas de formación dual y aprendizaje técnico que mantienen el flujo de jóvenes hacia los oficios, en España la imagen tradicional del sector como un trabajo “duro, físico y poco innovador” sigue alejando a las generaciones más jóvenes. El resultado es una pirámide laboral invertida que solo se sostiene por la mano de obra extranjera y por trabajadores en sus últimos años de vida activa.

A esta presión demográfica se suma una segunda capa: la falta de profesionales no solo afecta al volumen de proyectos, sino también a su calidad. “La dificultad para encontrar perfiles cualificados limita la capacidad de innovación y ralentiza la adopción de nuevas tecnologías”, advierte la PTEC en el informe. La carencia se traduce en proyectos retrasados, ejecución de menor calidad y dificultades para implementar herramientas que ya están reordenando el sector a nivel global, desde la digitalización del proyecto hasta los modelos virtuales de edificios y el análisis de datos para eficiencia energética.

El sector busca perfiles híbridos y no los encuentra

Junto a los oficios clásicos del ladrillo, la construcción demanda hoy una nueva generación de profesionales que las facultades técnicas y los centros de FP no están produciendo al ritmo necesario. Los más buscados son los llamados “perfiles híbridos”, es decir, profesionales que combinan el conocimiento técnico de obra con habilidades digitales y de gestión.

La figura más visible es el gestor de innovación en construcción, encargado de coordinar los equipos técnicos con los departamentos de investigación y la dirección para sacar adelante las inversiones en tecnología. También aparecen perfiles de análisis de datos, sostenibilidad, vigilancia tecnológica y transferencia de conocimiento entre universidades y constructoras.

Trabajador en la obra poniendo tabiques
Trabajador en la obra poniendo tabiques | Envato

El director gerente de la PTEC, Carlos Martínez Bertrand, defiende que “el sector de la construcción debe reforzar su atractivo para los más jóvenes” si quiere ejecutar la transformación tecnológica que tiene por delante. Y subraya que “la innovación, la colaboración entre agentes público-privados y la incorporación de talento cualificado” son los tres elementos que tienen que coordinarse para no dejar al sector descolgado de la digitalización europea.

La problemática ha llevado a situarla en el centro del debate del I Congreso de Innovación en Construcción, Edificación, Infraestructuras y Concesiones (IC2), organizado junto a la Universidad de Cantabria y la Red de Clústeres.

Las pymes, el eslabón débil del relevo

El tejido empresarial del sector añade un punto adicional de vulnerabilidad al diagnóstico. La construcción española está dominada por pymes, que representan más del 95% del DIRCE sectorial y emplean a la mayoría de los trabajadores. Estas empresas, que históricamente han operado con márgenes ajustados, disponen de mucho menos margen que las grandes constructoras para invertir en formación interna o para captar profesionales con cualificación digital.

La consecuencia es directa: las grandes empresas absorben el escaso talento joven cualificado que sale de la FP y de las escuelas técnicas, mientras las pymes quedan dependientes de la mano de obra tradicional, que es precisamente la que se está jubilando.

El impacto se proyecta más allá del propio sector. Sin un volumen suficiente de cuadrillas y de mandos intermedios cualificados, el calendario público de construcción de vivienda asequible, rehabilitación energética y obras de infraestructura se verá presionado durante los próximos años. La PTEC defiende que sin una estrategia coordinada entre empresas, universidades y administraciones, el país puede encontrarse con miles de obras paradas por falta de mano de obra y con dificultades para construir vivienda nueva al ritmo que exigen los planes en marcha.

La salida que apuntan los responsables del informe pasa por alianzas estables entre constructoras y centros tecnológicos, formación dual con incentivos que acerquen a los jóvenes al sector y un cambio de imagen que aleje al ladrillo de la percepción tradicional de “trabajo duro sin futuro”. Sin esos tres pilares, en palabras de Martínez Bertrand, “la transformación tecnológica de una de las industrias estratégicas de la economía” se quedará a medias.