Encontrar el primer empleo suele ser un momento muy emocionante para cualquier trabajador, pero no siempre ocurre como debería. Laura estudió Higiene Bucodental con la intención de trabajar en una clínica dental y, después de realizar varias entrevistas, recibió una llamada que parecía abrirle la puerta a su primera experiencia laboral.
Una empresa estaba interesada en contratarla, aunque antes debía realizar un día de prueba. Según ha relatado en un vídeo publicado en su cuenta TikTok, desde la clínica le explicaron que ese día serviría únicamente para conocerla y comprobar cómo se adaptaba al entorno. Le aseguraron que no tendría que trabajar, ya que todavía no estaba contratada.
La realidad, sin embargo, fue diferente. Laura recorrió durante una hora y media el trayecto hasta la clínica y, al llegar, le entregaron un uniforme. Poco después, le pidieron que entrara en el laboratorio para esterilizar material.
“Yo iba a mirar, no iba a hacer nada”, recuerda. Aun así, aceptó la tarea porque pensó que formaba parte del proceso para conseguir el puesto. Una vez terminada, también tuvo que ayudar a ordenar los cajones de la clínica.
Le pidieron que regresara para una segunda prueba
Al finalizar aquella primera jornada, le comunicaron que estaban satisfechos con su trabajo y que querían volver a verla antes de hablar definitivamente del contrato. Laura regresó al día siguiente convencida de que se trataba de una última prueba, pero al llegar, una trabajadora le entregó una lista con todos los pacientes que debía atender durante esa jornada.
Según cuenta, esta empleada le comunicó que se marcharía y que ella tendría que quedarse como responsable de la clínica. Incluso le entregó las llaves del establecimiento y le explicó que debía ayudar al odontólogo que se encontraba allí.
“Yo no podía tratar a pacientes porque no tenía contrato”, explica, asegurando que la situación le tomó completamente por sorpresa, ya que nadie le había avisado de que tendría que trabajar sola ni hacerse cargo de la clínica.
Cuando Laura planteó que no podía atender a pacientes sin estar contratada, le respondieron que no debía preocuparse y que el contrato se formalizaría al día siguiente. Ella se negó. “Por mucho que me lo hagas mañana, yo trabajo hoy”, respondió, según cuenta en su vídeo.
A partir de ese momento, asegura que el trato de la trabajadora cambió y le acusó de no haber avisado antes y de dejarla con toda la carga de trabajo. Laura insistió en que no conocía la clínica y que no podía quedarse sola atendiendo a los pacientes sin haber firmado ningún contrato.
Finalmente, abandonó el centro “con un ataque de ansiedad”, ya que era su primera experiencia laboral, y explica que durante el viaje de vuelta en tren no sabía cómo reaccionar ante lo ocurrido.
La dieron de alta sin haber firmado el contrato
Días después, Laura descubrió que la clínica la había dado de alta en la Seguridad Social, pese a que no había firmado ningún contrato ni había aceptado incorporarse al puesto. La joven llamó a la empresa para explicar que no trabajaba allí y solicitó que corrigieran la situación. Poco después, le dieron de baja.
“Me aparece como que he cotizado unos días que realmente no me pagaron y yo no estaba contratada”, relata. Aunque reconoce que le cuesta mucho decir que no, asegura que lo vivido durante esos días hizo que descartara definitivamente trabajar en la clínica y acabara convirtiéndose en su “peor experiencia de trabajo”.
¿Puede una empresa pedir una prueba de trabajo sin contrato?
La ley permite que una empresa evalúe las aptitudes de una persona durante un proceso de selección, pero esa prueba no puede utilizarse como una jornada de trabajo gratuita. Si la persona comienza a realizar las funciones propias del puesto, la empresa debe darla de alta en la Seguridad Social desde el primer día y formalizar la relación laboral.
En el caso de Laura, durante la primera jornada le pidieron esterilizar material y ordenar distintas zonas de la clínica. Al día siguiente, asegura que le entregaron un listado de pacientes y le indicaron que debía quedarse al frente de la clínica, todo ello sin haber firmado un contrato. Si los hechos ocurrieron tal y como los relata, ya no se trataría de una simple prueba de selección, sino de la realización de funciones propias de una higienista bucodental.
La Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS), en su artículo 22.2., considera una infracción grave no dar de alta a un trabajador que ya está prestando servicios. Este tipo de incumplimientos puede acarrear sanciones económicas para la empresa, con multas que, en función de las circunstancias del caso, pueden alcanzar los 12.000 euros. Por este motivo, no es extraño que la clínica terminara dándola de alta en la Seguridad Social, aunque fueran “días de prueba”.

