El trabajo de un repartidor de comida a domicilio depende en gran parte de una aplicación, ya que es la que asigna los pedidos, marca las rutas y controla la ubicación durante la jornada laboral. El problema surge cuando esa tecnología no interpreta correctamente lo que está ocurriendo en la calle.
Daniela, repartidora de Glovo en Almería, explica en una entrevista para NoticiasTrabajo que los fallos de GPS, los retrasos que registra automáticamente el sistema y las incidencias con los pedidos generan una gran incertidumbre entre los trabajadores de la plataforma.
Todos los empleados de Glovo están geolocalizados desde el momento en el que se conectan a la aplicación para empezar con los repartos. Y a partir de ahí, es el sistema el que le indica dónde deben acudir y qué pedido tienen que entregar.
Sin embargo, según explica, el problema es que la aplicación no siempre puede saber qué está ocurriendo durante el trayecto. “La aplicación no sabe si está lloviendo, si hay mucho viento o si hay calles trancadas”, denuncia, señalando que esto puede provocar que un reparto tarde más de lo previsto por motivos ajenos al trabajador.
Los retrasos quedan registrados aunque el repartidor comunique la incidencia
Daniela explica que en algunas ocasiones ha informado a soporte de que tenía que circular más despacio debido al viento, pero asegura que, aun así, la aplicación continúa registrando el retraso. Es decir, que en lugar de marcarlo como una posible incidencia de cara al cliente, sigue apareciendo que el pedido va con retraso.
Sin embargo, la peor parte es que este tipo de incidencias pueden terminar teniendo consecuencias para los trabajadores. Daniela asegura que algunos compañeros han recibido sanciones de 7 o 21 días vinculadas a retrasos registrados por la aplicación.
“Imagínate 21 días de sanción, ¿cómo vas a comer? ¿Cómo vas a pagar tus cosas? Que es una familia lo que hay detrás de todo esto”.
Para Daniela, uno de los principales problemas es que muchas decisiones dependen de un sistema automatizado que no siempre tiene en cuenta las circunstancias concretas de cada reparto, y denuncia que los empleados son más que un algoritmo. “Detrás de una mochila hay una familia, no somos un algoritmo, no somos un robot, somos personas humanas que estamos trabajando para llevar el pedido”, asegura.
Su padre recibió una sanción de 21 días
La repartidora explica que, hasta ahora, ella no ha recibido una sanción de este tipo, pero asegura que sí le ocurrió a su padre, que también trabaja como repartidor. Según cuenta a NoticiasTrabajo, estuvo esperando durante aproximadamente una hora y media porque la aplicación no le asignaba pedidos, e incluso llegó a cambiar de ubicación por si el problema estaba relacionado con el lugar en el que se encontraba.
Lo que no se esperaba era que al día siguiente fuera a recibir una sanción de 21 días porque el sistema había registrado que había reasignado 34 pedidos durante ese periodo. “Es que la aplicación no le sonó”, asegura Daniela, haciendo hincapié en que el problema estuvo en la propia aplicación, ya que su padre no había recibido las notificaciones de esos pedidos.
No pueden rechazar ni reasignar pedidos
Daniela explica además que los repartidores no pueden decidir libremente rechazar o reasignar los pedidos que reciben durante la jornada. “A mí me cae un pedido y yo lo tengo que hacer sí o sí”, afirma, señalando que esto afecta a la hora de finalizar el turno. Si recibe un pedido justo antes de terminar, asegura que tiene que hacerlo aunque eso implique prolongar su jornada.
Pero también la aplicación puede asignar nuevos pedidos mientras el trabajador todavía se está desplazando, algo que genera tensión porque el sistema comienza a contabilizar los tiempos aunque el repartidor esté ocupado con otra entrega.
Las “horas no conectadas” que aparecen después en la nómina
Daniela asegura que otra de las situaciones que más incertidumbre genera son las denominadas “horas no conectadas” que pueden aparecer reflejadas posteriormente en la nómina de los trabajadores. Según explica, algunos compañeros observan horas que figuran como no conectadas pese a considerar que estuvieron trabajando durante toda la jornada. Es decir, estas incidencias se tratan de los momentos en los que el GPS pierde la señal o la aplicación deja de localizar correctamente al trabajador.
“Te hace hasta preguntarte a ti misma si el GPS se ha apagado o si no me han localizado bien”.
Para Daniela, el principal problema es la falta de transparencia y de una interlocución directa cuando surge una incidencia. “Tú no tienes a quién hablar si te pasa algo”, asegura, explicando que muchas gestiones se realizan a través de la propia aplicación o mediante correos.
Por este motivo, reclama una mayor claridad sobre cómo se registran los tiempos, los retrasos y las incidencias que pueden afectar a los repartidores. “Lo que queremos es transparencia”, concluye.
Este artículo forma parte de ‘Un día trabajando…’, la serie de NoticiasTrabajo en YouTube en la que nos adentramos en distintas profesiones y sectores para conocer cómo es una jornada laboral desde dentro, sus condiciones y los aspectos menos conocidos de cada oficio.

