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Miguel Benito, abogado laboralista, sobre los trabajadores citados por el Tribunal Médico: “Se vale de trucos psicológicos y preguntas trampa para justificar sus denegaciones”

El letrado explica las cuatro preguntas que suele realizar el Equipo de Valoración de Incapacidades para medir tu autonomía antes de denegar la pensión.

Miguel Benito, abogado laboralista
Miguel Benito, abogado laboralista |@Empleadoinformado
Francisco Miralles
Fecha de actualización:

Conseguir la pensión de Incapacidad Permanente depende de pasar por un Tribunal Médico, conocido como Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI), donde, además de realizarnos pruebas nos harán una serie de preguntas. Estas, conocidas como “preguntas trampa”, pueden parecer inofensivas, pero le sirven al tribunal de la Seguridad Social para determinar si procede conceder la incapacidad y en qué grado.

Miguel Benito Barrionuevo, abogado laboralista o más conocido como @empleadoinformado en las redes sociales, ha explicado en un vídeo esas “preguntas trampas” del reconocimiento del tribunal médico. “En España el criterio de acceso a la incapacidad permanente es totalmente restrictivo”, afirma, y de ahí que el tribunal “muchas veces se vale de trucos psicológicos y preguntas trampa para justificar sus denegaciones”.

Conviene aclarar que el Equipo de Valoración de Incapacidades es un órgano de cinco miembros que depende del Instituto Nacional de la Seguridad Social y que, según el Real Decreto 1300/1995, no es el que dicta la sentencia. En realidad es la dirección provincial quien dicta la resolución que reconoce o deniega la incapacidad y el grado de la misma. Por ese motivo las respuestas tienen peso en el dictamen final.

Las cuatro “preguntas trampa” del Tribunal Médico

Benito ordena el interrogatorio en cuatro frentes y explica, una por una, cómo se convierte una respuesta espontánea en un argumento en tu contra.

  1. "¿Qué tal estás?" El saludo de entrada. "Aquí todos solemos contestar bien", relata el abogado, y acto seguido el tribunal anota que "el paciente refiere que se encuentra bien y mejoría". Su consejo es separar el ánimo del cuerpo. Puedes estar de buen humor, pero la respuesta útil es la que aterriza en la lesión, no en la cortesía.
  2. "¿Cómo has venido hasta aquí?" La mayoría contesta que en coche o en transporte público y se queda ahí. Es justo lo que el EVI busca para "apuntar que puedes valerte por ti mismo", advierte Benito. La salida pasa por detallar la realidad, quién te ha traído, si fuiste acompañado y qué ayuda necesitas para desplazarte cada día.
  3. "¿Tienes ganas de volver a trabajar?" La trampa más sentimental. El "claro, me encantaría" que casi todos sueltan se transcribe como que estás en condiciones de reincorporarte. Hay que matizar, insiste, dejando claro que la voluntad existe pero la enfermedad lo impide y que los médicos no prevén mejoría. Y aquí el letrado pone el acento: "importante lo de no mejorar, porque si no te van a apuntar como que puedes mejorar y no te la van a dar".
  4. "¿Y en casa, quién hace las tareas del hogar?" La que más duele al amor propio. "Esta va directa al ego porque lo que están sugiriendo es que tú no estás haciendo nada en tu casa además de estar de baja", explica. Aquí la respuesta no consiste en presumir de autonomía. Toca describir cómo limita la enfermedad cocinar o limpiar, los descansos que obliga a hacer y la ayuda que necesitas.

Aunque Benito solo muestre cuatro, hay otros abogados como Campmany, Víctor Arpa o Pablo Ródenas que han explicado que existen hasta un total de 12 preguntas trampas, de las cuales cuatro ya explica Miguel, siendo las siguientes:

  1. ¿Qué tal te encuentras?
  2. ¿Has venido solo o acompañado?
  3. ¿Has mejorado de tu enfermedad o lesión durante el tiempo de baja médica?
  4. ¿Cuál es tu puesto de trabajo habitual?
  5. ¿Qué tipo de tareas solías realizar en tu puesto de trabajo?
  6. Explica las dificultades que encuentras al realizar tus tareas laborales.
  7. ¿Estás de acuerdo con lo que la futura o tu especialista afirma sobre tus dolencias?
  8. ¿Qué actividades llevas a cabo en tu día a día?
  9. ¿Cómo te afectan tus síntomas o secuelas?
  10. ¿Por qué etapas ha pasado tu patología o lesión?
  11. ¿Cómo te sientes a día de hoy?
  12. ¿Por qué crees que necesitas una incapacidad permanente?

A tener en cuenta

Estas respuestas y explicaciones que sugiere Benito tienen su explicación en la Ley General de la Seguridad Social, donde en su artículo 193 explica que la incapacidad permanente estará destinada a quienes presenten reducciones anatómicas o funcionales graves "susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas". Esa palabra es clave, ya que si el dictamen da pie a que puedes mejorar, la incapacidad será denegada o se podrá solicitar una nueva prórroga en la incapacidad temporal hasta la curación.

Benito aclara que “no se trata de engañar”, sino de ser sinceros y explicar bien y abiertamente nuestras lesiones y las limitaciones de las mismas. Lo que defiende es lo contrario, que a quien verdaderamente se encuentra mal "no le pillen por una pregunta trampa".