Tener que irse a vivir a otro país, ya sea por motivos familiares o económicos, significa muchas veces renunciar a la profesión que uno estudió en su país de origen para poder sobrevivir económicamente en el nuevo destino. A veces incluso esa persona está doctorada en la materia, obtuvo estudios universitarios en ello o llegó a ejercer esa profesión allí. Lo que duele más aún, ya que supone en cierta manera renunciar a la vocación.
Esta es la realidad de miles de migrantes que llegan a España buscando un futuro mejor, viéndose obligados a empezar de cero en sectores totalmente distintos al que se formaron. Uno de estos casos es el de Mariana, una joven venezolana que vive actualmente en Madrid, que declara que “acaba de llegar, solo lleva 2 meses aquí” y cuenta las diferencias laborales que se ha encontrado entre ambos países con diferentes profesiones.
En una reciente entrevista con el creador de contenido Fogonix, explicó los motivos que le hicieron cambiar Venezuela por España cuando se podría suponer que tenía un buen trabajo en su país. "Vine con la idea de que tener los papeles era 'tengo los papeles y todo va a salir bien', solo porque ya soy española", confesó Mariana sobre lo que buscaba realmente al principio al llegar en septiembre.
Sin embargo, el choque con la realidad cuando intentó introducirse en el mercado laboral español no fue sencillo. "Decidí venirme como au pair... es como una niñera con un nombre muy... la que le paga muy mal".
Sueldos camuflados y horas extra invisibles
Aunque se podría decir que no tenía buenos ingresos al principio, la joven comparó su situación actual con la que dejó atrás en su país, dejando ver que ahora está mucho mejor y más tranquila tanto en el aspecto económico como en el laboral en sí. En Venezuela, Mariana trabajaba como docente, un puesto que exigía una dedicación total y que allí no estaba bien pagada. "En Venezuela era maestra y trabajaba en teoría 8 horas, pero eran 8 horas en el colegio porque después en casa, planificar, corregirle la tarea a los niños, todo eso pues termina siendo muchas más horas", denunció la profesional, mostrando así el trabajo oculto que tienen los educadores en Venezuela.
El gran problema de su país estaba sobre todo en cómo se gestionan allí las nóminas, divididas para no tener que hacer frente a las obligaciones legales. "Ganaba una parte en bolívares y una parte en dólares. Los dólares evidentemente estaban sujetos a bono y no tenían ningún tipo de seguridad social ni reflejaba nada en eso", detalló Mariana. Por lo que, sumando ambos conceptos, su salario apenas alcanzaba los 400 o 500 dólares al mes tras unas jornadas mucho más largas que en España.
La ansiada desconexión laboral en España
Con esta falta de tiempo libre y sin ver que fuera compensado al menos en el sueldo, el cambio de vida a la capital española supuso un auténtico alivio para su salud mental y financiera. "Hoy en día trabajo 8 horas de verdad, o sea, y no tengo que trabajar en mi casa, y gano 1.400 euros al mes", concluyó la joven con enorme satisfacción.
Y es que, en un país donde el salario mínimo legal roza apenas el equivalente a un dólar mensual, el testimonio de Mariana muestra uno de los motivos más importantes por el cual casi 690.000 venezolanos decidieron rehacer su vida en España, priorizando la estabilidad y el descanso por encima de su vocación original.
Para terminar, Mariana da un consejo a las personas que tengan intención de venir a España a ganarse la vida o buscar nuevas oportunidades, y es “que lo disfruten, que disfruten cada parte del proceso, que es difícil disfrutar cuando todo es trabajo, cuando uno está triste, pero incluso el haber disfrutado la tristeza luego le da más valor a los momentos alegres. Cada parte del proceso es súper importante, más allá del resultado final. Y si quieren venirse háganlo bien por favor”.

