Margot, jubilada de 64 años, compra una minicasa tras divorciarse: “Mudarse aquí me ha permitido recuperar mi independencia”

La mujer pagó alrededor de 125.000 euros al contado por una pequeña vivienda, donde ha conseguido empezar de cero y reducir sus gastos.

Imágenes de Margot en su vivienda |Business Insider
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Comprar una casa no está al alcance de todo el mundo por los altos precios del mercado, y frente a esta situación, las casas prefabricadas y las minicasas se han convertido en una alternativa cada vez más valorada frente a la vivienda tradicional, especialmente para quienes buscan reducir gastos y mantener su independencia. Este es el caso de Margot Hollander, una jubilada de 64 años que, tras divorciarse, compró una pequeña vivienda en Minitopia, una comunidad situada en Eindhoven, Países Bajos.

Para esta jubilada, el divorcio supuso tener que afrontar el reto de encontrar un nuevo lugar donde vivir, y, al igual que pasa en España, el mercado de alquiler estaba complicado. La opción de comprar en principio no era la más viable, ya que, al estar jubilada, sus opciones para conseguir una hipoteca eran limitadas, según explica en Business Insider.

Contando con ciertos ahorros, encontró una buena oportunidad a través de un portal inmobiliario, una minicasa, por la que, tras visitarla a finales de 2023, presentó una oferta; la compró por 125.000 euros al contado, “el máximo” que podía permitirse, y en la que se  instaló en enero de 2024. 

“Después del divorcio, mudarme aquí me ha permitido recuperar mi independencia”.

“Quería empezar de cero”

Mudarse a una vivienda más pequeña ha obligado a Margot a desprenderse de muchas de las pertenencias que había acumulado durante años, incluso una vez instalada, sigue haciendo limpieza y deshaciéndose de ropa, zapatos y otros objetos innecesarios. “Creo que vivir con menos cosas es bueno para la mente y estoy contenta de haber reducido mis pertenencias”, asegura.

Aunque la casa estaba lista para entrar a vivir, y contaba con la cocina, el baño, las paredes y los suelos terminados, la jubilada quiso darle su toque personal con nuevos muebles, contraventanas y obras de arte. Sin embargo, de su antigua vivienda no ha conservado nada, ya que, explica, “quería empezar de cero”.

Menos gastos y más independencia

La jubilada asegura que mantener la minicasa es mucho más barato que vivir en una vivienda convencional. Gracias a los paneles solares, actualmente no paga electricidad y el alquiler de la parcela cuesta unos pocos cientos de euros al mes. “Cuanto más gastas en vivienda, menos dinero te queda para tus aficiones. A mí me gusta destinar parte de mis ingresos a practicar deporte”, señala.

Margot también valora la vida en comunidad. Minitopia reúne a personas jóvenes y mayores, solteras, casadas, con hijos y sin ellos. Cada vez que sale a pasear con su perro, se encuentra con algún vecino y asegura que resulta fácil entablar conversación.

Aunque la vivienda es pequeña, considera que tiene espacio suficiente para ella y su perro. “En general, apenas encuentro inconvenientes en vivir aquí. Me gustan mucho tanto mi minicasa como la comunidad”, afirma. Por eso, espera que sea su vivienda definitiva y “poder disfrutar de ella durante muchos años”.

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