Los arquitectos coinciden: “no pintes nunca tu dormitorio de blanco”

Los interioristas y expertos en diseño recomiendan que el tradicional blanco se cambie por tonos cálidos que favorezcan la relajación y mejoren la percepción del espacio.

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Los arquitectos están de acuerdo en que las estructuras de la vivienda son fundamentales a la hora de estar cómodo en casa. Así, cuando se vive en bloques de más de veinte años de antigüedad hay que tener cuidado con las humedades y el aislamiento pero hay otro aspecto que llama la atención. El color de las paredes es básico para poder descansar y concentrarse en el salón o el dormitorio. No es lo mismo acostarse a dormir que, por ejemplo, sentarse a estudiar una oposición.

El blanco lleva décadas dominando el dormitorio a pesar de los detractores que siempre lo señalan por ser sucio. Pero la realidad es que transmite calma, luz y crea un efecto que da la sensación de amplitud. Ahora, los interioristas y los arquitectos contemporáneos han dado un giro a este concepto. Opinan que no siempre es bueno para descansar porque en ocasiones produce una sensación fría, como de abandono y muy poco acogedora.

Asílo ha explicado la interiorista Bárbara Aurell para el medio ‘Arquitectura y diseño’ que ha señalado que “a la hora de trabajar en un dormitorio, el color no es un gesto decorativo ya que para mí es arquitectura emocional”. El planteamiento se basa en que la percepción de un color cambia dependiendo de hacia dónde esté orientada la habitación.

Por eso insiste en que la elección del blanco suele ser un fallo frecuente ya que “un tono puede ser cálido, fresco o plano según cómo le llegue la luz”, su recomendación, por tanto, pasa por observar la habitación en varios momentos del día antes de decidirse y “no seguir las modas”.

“Un dormitorio tiene que ser un espacio relajado”

Dormitorio con paredes verdes. | Envato

El diseñador y arquitecto Pedro Lirola ha apuntado en uno de sus vídeos que publica El Mueble que “el blanco siempre es la peor opción para el dormitorio” aunque reconoce que “este color amplía visualmente el espacio y debe ser acogedor e invitar al descanso, ya que debe transmitir relajación y recogimiento”.

Los expertos coinciden que el dormitorio no necesita necesariamente más luz, sino que se cree un ambiente tranquilo. Frente al blanco puro, proponen diferentes gamas cromáticas más suaves y envolventes, capaces de dar profundidad y no oscurecer el cuarto. Aconseja usar combinaciones como beis claro, blanco roto o madera clara, ya que mantienen la luminosidad introduciendo textura y sensación de confort. 

También es buena opción el color verde oliva, arena y blanco roto, recomendados para quienes buscan algo más natural. Aurell ha insistido en la entrevista con el medio antes citado que el color de un dormitorio no depende de la pintura en exclusiva sino de los muebles, cortinas y otros tejidos como la tapicería de los sillones. 

Qué colores hay que evitar en los dormitorios

Aunque no hay una regla absoluta en interiorismo, los expertos coinciden en que ciertos tonos pueden resultar demasiado estimulantes para una estancia pensada para el descanso. Es el caso de los colores saturados como los rojos intensos, el fucsia eléctrico, naranjas vibrantes o el amarillo ácido.

El motivo es que activan el sistema nervioso y crean estados de alerta y tensión, cualidades más apropiadas para espacios sociales que para áreas de descanso. Cuando se usa en grandes superficies puede generar fatiga visual y dificultar la relajación. Los grises oscuros, que se parecen al negro, pueden ser un problema sobre todo en los dormitorios con poca luz natural. 

Más aún cuando se habla de colores negros, ‘tragan’ la luz y generan un ambiente de opresión o angustia.  

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