Criar a un hijo ya supone para muchos padres un reto diario, pero hacerlo con 11 hijos bajo el mismo techo convierte la convivencia en toda una experiencia en cuanto a organización y resolución de conflictos. Y es justo esto lo que vive a diario la creadora de contenido Irene Alonso, más conocida en redes sociales como @soyunamadrenormal, que junto a su marido, forma una familia de 13 personas.
En una entrevista con ‘¡Hola!’, la madre de familia numerosa explica cómo es el día a día en su casa, donde reconoce que, además de organización, rutinas y esfuerzos, hay peleas entre hermanos, ruido y muchos imprevistos. “¡Claro que hay conflictos! ¡Todos los días!”, asegura.
En este sentido, llama la atención su forma de afrontar las peleas entre sus hijos, y es que para Irene “a veces hay que dejar que los chicos se peguen, se peleen y no pasa nada”. Según explica, ella misma se peleaba con sus hermanas y hoy las considera una parte fundamental de su vida.
Las peleas entre hermanos también enseñan a convivir
Aunque los conflictos en su casa son habituales, considera que es algo normal teniendo en cuenta que la casa conviven 13 personas y que sus hijos tienen edades y caracteres muy diferentes. “Mis hijos son niños”, afirma, para después bromear sobre algunos de ellos a los que llama el bloque “macho man”, con seis chicos seguidos a los que define como “dinamita pura”.
Alonso refleja que, aunque todos sus hijos han sido educados por los mismos padres y en las mismas condiciones, cada uno tiene un temperamento completamente distinto. Por eso, entiende que discutir, enfadarse o chocar forma parte del aprendizaje. “Creo que tenemos que desdramatizar”, señala.
Cuando surgen las peleas, señala que no siempre se pueden evitar los conflictos, sino que hay que aprender a gestionarlos para comprobar cómo muchas veces, aunque los hermanos discutan, vuelven a estar jugando juntos al poco tiempo como si nada hubiera pasado. De hecho, considera que esa “falta de rencor entre hermanos” es algo natural e incluso positivo.
En su opinión, vivir en una familia numerosa obliga a compartir no solo objetos materiales, sino también espacio, conversación, experiencias y la atención de los padres. “Se aprende sobre todo a compartir”, asegura Irene Alonso.
La creadora de contenido también reconoce que en una familia grande hay muchos momentos de frustración. Puede haber un hermano que rompe unos deberes, otro que ocupa el baño o alguien que cambia los planes, y en lugar de verlo como una dificultad, lo considera una forma de prepararse para lo que vendrá después. “Aquí nos toca frustrarnos a todos mil veces al día”, afirma.